En el cruce entre la neurociencia y la experiencia cotidiana, el médico Gabor Maté propone que la impuntualidad crónica puede ser el rastro visible de una percepción temporal distorsionada, vinculada al TDAH y moldeada por el estrés vivido en los primeros años de vida. No se trata de descuido ni de falta de respeto, sino de una brújula interna que, en algunos casos, nunca calibró bien el paso de los minutos. Esta perspectiva invita a mirar con más compasión —y más rigor— a quienes el tiempo parece escapárseles sin remedio.