Flexibilización de créditos en dólares genera críticas por riesgo de descalce financiero

El precedente que se establece, no es acotado
Sandleris advierte que aunque el monto autorizado es limitado, la flexibilización abre la puerta a futuras ampliaciones.
Mark

¿Por qué el Gobierno anuncia esto justo el mismo día que YPF presenta su proyecto más grande?

Mimi

Caputo quería que la medida de crédito fuera el foco de atención. Pero la forma en que se comunicó, con Economía haciendo el anuncio en lugar del Banco Central, generó más preguntas que respuestas.

Luke

Espera, ¿cuál es exactamente el tamaño de la capacidad prestable? El Gobierno dice 6.000 millones, pero ¿eso es lo que realmente se va a prestar en los próximos meses?

Mark

Los economistas dicen que es una mala idea. ¿Qué pasó en 2001 que hace que esto sea tan peligroso?

Mimi

Cuando Argentina salió de la convertibilidad, miles de personas tenían deudas en dólares pero ingresos en pesos. Fue un desastre. Desde entonces, la regla fue: si te endeudas en dólares, tus ingresos tienen que estar en dólares.

Luke

Pero eso fue hace 25 años. ¿Las condiciones son las mismas ahora? ¿Cuál es el riesgo real de una devaluación en este momento?

Mark

Sandleris dice que es una "mala idea". ¿Qué lo preocupa exactamente?

Mimi

Que erosiona una protección que funcionó durante todas las crisis cambiarias posteriores a 2001. El monto es pequeño, pero el precedente es grande.

Luke

Pero Furiase dice que los ahorros en dólares crecieron de 23.000 a 40.000 millones. ¿No hay un problema real de que esos dólares no se están usando?

Mark

¿Entonces la medida va a reactivar la economía o no?

Mimi

Los analistas dudan. El verdadero problema de las pymes no es el acceso al crédito, es la falta de demanda. Quien ya podía pedir prestado seguirá pidiendo; quien no podía, seguirá sin poder.

Luke

¿Y esos 6.000 millones disponibles? ¿Cuánto se va a desembolsar realmente en 12 meses? Nadie parece tener esa respuesta.

  • Bancos pueden prestar hasta 15% de depósitos en dólares a empresas sin ingresos en esa moneda
  • Capacidad prestable ociosa de casi US$6.000 millones según el Gobierno
  • Regulación restrictiva fue establecida después de la crisis de 2001
  • Anuncio hecho por Ministerio de Economía, no por Banco Central

El Ministerio de Economía permite que bancos presten dólares a empresas sin ingresos en esa moneda, ampliando significativamente el universo de deudores elegibles. Expertos cuestionan que la medida relaja protecciones establecidas tras la crisis de 2001 y advierte sobre riesgo de descalce cambiario que podría afectar la estabilidad financiera.

El Gobierno flexibiliza préstamos en dólares para empresas sin ingresos en esa moneda, buscando reactivar la economía. Economistas advierten que el impacto será limitado y que erosiona regulaciones prudenciales que protegieron al país desde 2001.

El mismo día en que YPF anunciaba una inversión de 51.000 millones de dólares en un proyecto de gas natural licuado, el Ministerio de Economía sorprendió con un anuncio paralelo que opacó la noticia: la flexibilización de créditos en dólares. La medida permite a los bancos prestar en moneda extranjera a empresas cuyos ingresos no están denominados en dólares, ampliando drásticamente el universo de deudores elegibles. Hasta ahora, solo podían acceder a estos créditos las exportadoras o empresas con garantías en divisas. El sistema financiero tiene una capacidad prestable ociosa de casi 6.000 millones de dólares, según estimaciones del Gobierno.

Luis Caputo, ministro de Economía, presentó la iniciativa como un instrumento de reactivación. Afirmó que generaría mayor crédito, reduciría las tasas de interés, crearía empleo y dinamizaría la economía. El mecanismo es directo: los bancos pueden prestar hasta el 15% de sus depósitos en dólares, con la condición de que los prestatarios liquiden esos dólares en el mercado oficial de cambios y los conviertan a pesos. Sin embargo, la forma en que se comunicó la medida generó inquietud entre economistas y exfuncionarios. Fue Caputo quien la anunció, no el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, en un momento en que el propio Gobierno impulsa una reforma de la Carta Orgánica del BCRA para reforzar su independencia.

Carlos Pérez, economista jefe de Fundación Capital y exgerente general del Banco Central, señaló que el anuncio dejaba dudas sobre si se trataba de coordinación o subordinación entre instituciones. "Está bien que el Ministerio de Economía genere un decreto que le posibilite más flexibilidad al Banco Central, pero lo debería comunicar el Banco Central", expresó. Otros analistas coincidieron en ver la decisión como una desprolijidad, especialmente considerando que el Gobierno acababa de enviar un proyecto de reforma de la carta orgánica enfocado precisamente en la independencia de la autoridad monetaria.

La discusión de fondo, sin embargo, apunta a un terreno más profundo: la prudencia de permitir que bancos y empresas vuelvan a moverse con mayor libertad entre pesos y dólares. La restricción que ahora se relaja fue establecida después de la crisis de 2001, cuando la salida de la convertibilidad dejó a miles de deudores con ingresos en pesos pero deudas en dólares. Desde entonces, la regla cardinal fue que quien se endeuda en dólares debe generar ingresos en esa moneda. Esta regulación permitió que el país atravesara la corrida bancaria del final del gobierno de Mauricio Macri, cuando se retiraron la mitad de los dólares depositados en las entidades, sin sufrir una crisis bancaria sistémica.

Guido Sandleris, expresidente del BCRA durante esa época, fue el primero en marcar distancia públicamente. Aunque aclaró que no se trataba de una crítica genérica al equipo económico de Javier Milei, cuyas medidas había apoyado en general, consideró que la flexibilización era "una mala idea". Argumentó que la modificación erosionaba "uno de los pocos consensos relevantes que la Argentina había logrado construir en materia de política económica: una regulación prudencial muy estricta del sistema bancario en dólares". Aunque el monto autorizado es acotado, advirtió, el precedente que se establece no lo es. La regulación nació para evitar que una devaluación volviera impagables los créditos en dólares y pusiera en riesgo la devolución de los depósitos. "Las regulaciones financieras prudenciales suelen implicar costos de corto plazo, pero existen para proteger un bien mucho más valioso: la estabilidad financiera", cerró.

Andrés Neumeyer, exsubgerente general de Investigaciones Económicas del BCRA, fue en la misma línea. Advirtió que el país se deslizaba "por la pendiente resbaladiza de relajamiento macroprudencial" y que la relajación de restricciones al descalce de moneda en entidades bancarias crea un riesgo sistémico. Cuando hay una depreciación real importante, señaló, los depositantes con dólares o son rescatados por el contribuyente o son pesificados. Un exfuncionario que pidió reserva de su nombre utilizó otra metáfora: "Ya tomamos esos atajos en los 90 y terminaron con la pesificación asimétrica en 2001. Al principio todo es jolgorio; después viene la resaca y los que servían el champagne no están más".

Federico Furiase, secretario de Finanzas, defendió la medida señalando que es importante generar el circuito de los dólares. Los ahorros en esa moneda pasaron de 23.000 a 40.000 millones de dólares, y los bancos solamente prestan el 60% de esos depósitos. Apuntó a la construcción como uno de los sectores que más podría aprovechar el nuevo esquema. Sin embargo, economistas cuestionaron si la medida realmente puede reactivar la economía o si apunta a un problema distinto. Diego Coatz, especializado en industria y pymes, opinó que el verdadero problema de las pequeñas y medianas empresas es la actividad y el consumo, no el acceso al crédito. Fernando Marull, economista financiero, coincidió: quien ya era sujeto de crédito seguirá siéndolo, y quien no lo era no cambiará porque los bancos seguirán pidiendo buenos balances. Tampoco está claro que los 6.000 millones disponibles se desembolsen en los próximos 12 meses.

Carlos Pérez resumió el balance como positivo pero acotado: la medida va en la dirección indicada, pero no hará que la economía "vuele". Cuestionó, sin embargo, el momento elegido, con el Banco Central comprando pocos dólares y el riesgo país por encima de los 450 puntos. "Esta medida hubiese sido mejor sacarla cuando el riesgo país era descendente y el BCRA compraba más de 100 millones de dólares por día", advirtió. Y señaló que no es la primera flexibilización de este tipo: primero fueron las Obligaciones Negociables que emiten los bancos, después los préstamos a empresas sin ingresos en dólares pero con garantía de un exportador, y ahora esta.

La flexibilización de las reglas para otorgar préstamos en dólares anunciada es una mala idea
— Guido Sandleris, expresidente del BCRA
El problema más importante de la pyme hoy es la actividad, el consumo. Esto no creo que tenga impacto en la actividad
— Diego Coatz, economista especializado en industria y pymes
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