Fasecolda activa protocolos para reclamaciones tras terremoto de 7,4 en Colombia

La industria aseguradora está preparada para acompañar a los colombianos
Gustavo Morales, presidente ejecutivo de Fasecolda, sobre la respuesta del sector tras el terremoto de 7,4.
Mark

¿Por qué Fasecolda reporta específicamente 442.514 inmuebles en esas siete regiones si en todo el país hay más de dos millones asegurados contra terremoto?

Mimi

Porque esos 105 municipios fueron identificados como las zonas de mayor impacto del sismo. Es donde la magnitud fue más fuerte y donde probablemente se concentren los daños. Los otros inmuebles asegurados en el resto del país pueden haber sentido el movimiento, pero no necesariamente sufrieron daños.

Mark

¿Qué diferencia hay entre un riesgo privado y un riesgo público en términos de seguros?

Mimi

Los riesgos privados son edificios, negocios, propiedades de personas naturales o empresas privadas. Los públicos incluyen infraestructura crítica como hospitales, escuelas, edificios gubernamentales. Cuando se daña un hospital, el impacto no es solo económico sino también en la capacidad de respuesta a la emergencia.

Mark

¿Por qué Fasecolda insiste tanto en que no se hagan reparaciones antes de que la aseguradora evalúe?

Mimi

Porque si alguien repara o desecha elementos antes de que la aseguradora vea el daño, es imposible determinar qué cubrió realmente el terremoto y qué no. La aseguradora necesita evidencia del daño original para validar la reclamación.

Mark

¿Qué pasa con las personas que no tienen seguro?

Mimi

Eso no está en el comunicado de Fasecolda, pero es la pregunta más importante. El gremio habla de los asegurados, pero en un terremoto de esa magnitud, la mayoría de los damnificados probablemente no tienen cobertura. Esos dependerán de ayuda estatal y de organizaciones de emergencia.

Mark

¿Cuánto tiempo tarda normalmente una aseguradora en procesar una reclamación por terremoto?

Mimi

El comunicado no lo especifica. Solo dice que activaron protocolos y que acompañarán el proceso de recuperación. La realidad es que después de un evento catastrófico, las aseguradoras pueden estar desbordadas durante semanas o meses.

  • Un terremoto de 7,4 grados sacudió más de 400 municipios colombianos el 10 de agosto, dejando una huella de daños que aún no termina de medirse.
  • Fasecolda identificó 442.514 inmuebles asegurados en siete departamentos de alta afectación, incluyendo viviendas, copropiedades e infraestructura crítica como hospitales y colegios.
  • Las aseguradoras activaron de inmediato sus protocolos de emergencia, abriendo líneas telefónicas, plataformas digitales y puntos de atención para recibir reportes de daños.
  • Los asegurados enfrentan una instrucción contraintuitiva pero crucial: no reparar ni desechar nada antes de que la aseguradora evalúe los daños, salvo riesgo inminente para la vida.
  • El volumen real de reclamaciones sigue siendo una incógnita —tener póliza en zona afectada no equivale a haber sufrido daño—, pero el sector ya está en pie de respuesta.

En la mañana del 10 de agosto, un sismo de magnitud 7,4 con epicentro en el Chocó colombiano sacudió cientos de municipios y recordó, una vez más, que la tierra guarda su propia agenda. Ante la magnitud del evento, Fasecolda —voz del sector asegurador colombiano— salió a tender un puente entre el caos inmediato y la promesa de recuperación: 442.514 inmuebles asegurados en las zonas más afectadas esperan ahora que los protocolos diseñados para este momento cumplan su propósito. La industria aseguradora, que existe precisamente para estos instantes de fractura colectiva, ha abierto sus canales y llama a la calma y a la documentación antes que a la reparación apresurada.

El lunes 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, se sintió en gran parte de Colombia y dejó daños en más de 400 municipios. Pocas horas después, Fasecolda comenzó a trazar el mapa de lo que el sector asegurador tenía en juego.

La federación identificó 442.514 inmuebles con cobertura contra terremoto en los 105 municipios de siete departamentos considerados zonas de alta afectación. De ellos, 277.308 son viviendas, 128.359 riesgos privados y 28.337 riesgos públicos —entre estos últimos, hospitales y colegios cuya operación es vital en cualquier emergencia. La cifra, aunque significativa, representa solo una parte de los 2.258.594 riesgos asegurados por terremoto en todo el país.

Gustavo Morales, presidente ejecutivo de Fasecolda, subrayó que la prioridad era el bienestar de las personas y que la industria había puesto en marcha los canales necesarios para orientar a los asegurados durante el proceso de reporte y reclamación.

Fasecolda difundió recomendaciones claras: seguir las instrucciones de las autoridades, contactar a la aseguradora por los medios disponibles y documentar los daños con fotos o videos antes de tocar nada. El punto más delicado fue la advertencia de no realizar reparaciones permanentes ni desechar materiales dañados sin autorización previa, salvo que existiera un riesgo inmediato para la vida o una orden expresa de las autoridades.

La federación también aclaró que las cifras de inmuebles asegurados no implican que todos hayan sufrido daños: son simplemente los riesgos cubiertos en las zonas más golpeadas. La dimensión real de las pérdidas —y el volumen de reclamaciones que deberá procesar el sector— aún está por determinarse.

El lunes 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia. Con epicentro en San José del Palmar, Chocó, a 96 kilómetros de profundidad, el movimiento telúrico se sintió en gran parte del territorio nacional y dejó daños registrados en más de 400 municipios. Horas después, la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda) comenzó a cuantificar el alcance del evento en términos de cobertura asegurada y a activar los mecanismos que sus afiliadas tenían preparados para situaciones de este tipo.

La cifra inicial que reportó Fasecolda fue contundente: 442.514 inmuebles asegurados contra terremoto se encontraban en los 105 municipios de siete departamentos identificados como zonas de alta afectación. Esa cifra, sin embargo, representa solo una fracción del total de riesgos asegurados por terremoto en el país. En toda Colombia, según los datos preliminares del gremio, existen 2.258.594 riesgos cubiertos por este tipo de pólizas. La distribución de los inmuebles en las zonas más impactadas muestra la diversidad de lo que estaba en riesgo: 277.308 corresponden a viviendas, 8.510 a copropiedades, 128.359 a riesgos privados y 28.337 a riesgos públicos. Estos últimos incluyen infraestructura crítica como hospitales y colegios, cuya continuidad operativa es fundamental para la respuesta a emergencias.

Gustavo Morales, presidente ejecutivo de Fasecolda, enfatizó que la prioridad inmediata era la seguridad y el bienestar de las personas. Desde el sector asegurador, explicó, se habían puesto en marcha los canales y protocolos diseñados para acompañar a los asegurados, orientarlos y facilitar el reporte de daños. La industria, agregó, estaba lista para participar en el proceso de recuperación y reconstrucción que vendría después.

Para quienes tenían pólizas vigentes, Fasecolda estableció un conjunto de recomendaciones prácticas. Lo primero era priorizar la seguridad personal y seguir las instrucciones de las autoridades. Luego, debían comunicarse directamente con su compañía aseguradora a través de los canales disponibles: líneas telefónicas, páginas web, aplicaciones móviles o puntos de atención física. La documentación de los daños era esencial, pero debía hacerse de forma segura: fotografías y videos eran los medios recomendados, siempre que no implicaran riesgo adicional para quien los tomara.

Hay un detalle importante en las instrucciones que Fasecolda difundió: los asegurados no debían realizar reparaciones permanentes ni descartar elementos dañados antes de recibir instrucciones de la aseguradora. La única excepción era cuando las reparaciones fueran necesarias para proteger vidas, prevenir daños adicionales o cumplir órdenes de las autoridades. Esta precaución tiene sentido: las aseguradoras necesitan evaluar los daños antes de autorizar trabajos, tanto para determinar la cobertura como para garantizar que las reparaciones sean las adecuadas.

Fasecolda aclaró un punto que podría generar confusión: las cifras de inmuebles asegurados no significaban necesariamente que todos hubieran sufrido daños. Eran simplemente los riesgos que estaban cubiertos en las zonas donde el sismo fue más intenso. La magnitud real de los daños, y por tanto el volumen de reclamaciones que las aseguradoras enfrentarían, aún estaba por determinarse. Lo que sí estaba claro era que el sector asegurador había activado sus mecanismos de respuesta y que los asegurados tenían un camino definido para reportar y reclamar.

La prioridad es la seguridad y el bienestar de las personas. Desde el sector asegurador hemos activado nuestros canales y protocolos de atención para acompañar a los asegurados.
— Gustavo Morales, presidente ejecutivo de Fasecolda
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