En un momento en que Europa reescribe las reglas del juego regulatorio, Farmaindustria se enfrenta a la tarea de renovar el código de conducta que ha guiado al sector farmacéutico español durante cuatro años. Lo que está en juego no es solo un documento interno, sino la capacidad de España para seguir siendo un polo de atracción para la investigación clínica en un continente donde la competencia por esos proyectos es intensa. El equilibrio entre la protección de datos de los ciudadanos y la libertad necesaria para innovar define el horizonte de esta revisión.