En la política británica, donde la sobrepoblación carcelaria y la inmigración se han convertido en símbolos de un orden social bajo presión, Nigel Farage propone una solución que cruza fronteras geográficas y morales: deportar hasta diez mil presos extranjeros a El Salvador. La propuesta, anunciada mientras Farage busca reconquistar su escaño parlamentario, revela menos una política concreta que un gesto calculado para capturar el descontento de un electorado que siente que las instituciones han fallado. Detrás del argumento económico —que encarcelar en El Salvador costaría la mitad— se escond
Farage propone enviar presos extranjeros a El Salvador si llega al poder
Potencial impacto en derechos humanos de presos extranjeros deportados a prisiones salvadoreñas con condiciones ampliamente criticadas por organismos de derechos humanos.