En una Venezuela que lleva siete meses bajo presidencia interina, gobierno y oposición han alcanzado su primer acuerdo tangible: renovar por completo el Tribunal Supremo de Justicia, institución que durante años simbolizó la justicia al servicio del poder. El pacto, gestado en el silencio de un hotel caraqueño con el impulso de Washington, promete reformar las reglas del juego judicial, aunque las voces que quedaron fuera de esa sala —sindicalistas, presos políticos, ciudadanos en la calle— recuerdan que un acuerdo entre élites no es lo mismo que una transición vivida por todos.
Chavismo y oposición acuerdan renovar magistrados del TSJ en diálogo criticado
Cientos de presos políticos permanecen detenidos; manifestantes demandan su liberación como condición para avanzar en el diálogo.