En el primer año de vida de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNLPam, la decana Yamila Magiorano observa cómo la medicina revela, con su exigencia centenaria, la distancia entre la aspiración y el compromiso real: de 740 inscriptos, solo 480 llegaron a rendir exámenes. La institución, que aún no tiene sede propia, avanza hacia octubre con la promesa de sus primeras aulas en el Complejo Hospitalario Favaloro Molas, mientras prepara cursos de preingreso y nuevas carreras de Enfermería para 2027. Es el relato de una facultad que nace aprendiendo a caminar antes de tener casa.