En un tiempo en que los magnates tecnológicos acumulan poder con alcance casi civilizatorio, la filósofa Eurídice Cabañes ofrece una imagen perturbadora y precisa: Elon Musk como Batman, el hombre rico con traumas que se convence de ser el único capaz de salvar al mundo. Frente a este arquetipo del héroe oscuro y solitario, Cabañes propone una tecnología radicalmente distinta, orientada no a la salvación impuesta desde arriba, sino al fortalecimiento de comunidades que imaginen juntas su propio futuro. La tensión entre ambas visiones no es filosófica en abstracto: define quién controla las her