En el tercer año de un conflicto que consume aproximadamente 20.000 vidas rusas cada mes, el Kremlin ha comenzado a recurrir a métodos que trascienden la conscripción formal: sus reclutadores apuntan ahora a los más vulnerables —desempleados, migrantes, personas sin hogar— como si la guerra hubiera convertido la marginalidad social en una sentencia. Las organizaciones de derechos humanos documentan un sistema donde el Estado ejerce su poder no sobre ciudadanos, sino sobre quienes tienen menos capacidad de resistirlo, revelando hasta qué punto la sostenibilidad de esta guerra depende ya no del
Rusia intensifica arrestos y coacciones para reclutar soldados ante bajas masivas
Rusia registra aproximadamente 20.000 bajas mensuales en el conflicto con Ucrania, lo que impulsa el reclutamiento forzado de civiles vulnerables.