Durante más de un siglo, el motor de combustión interna fue la medida de lo accesible en Argentina. En el transcurso de apenas doce meses, esa certeza se disolvió: la apertura de importaciones en 2024 inundó el mercado con tecnología eléctrica e híbrida que hoy resulta más barata de comprar y dramáticamente más barata de operar que los motores convencionales. Lo que parecía una transición lejana se convirtió, casi sin aviso, en el nuevo orden del mercado automotriz.