Durante décadas, las ciudades han sido islas de calor en medio de un campo más fresco; ahora, un modelo climático de alta resolución desarrollado por el ECMWF sugiere que esa distancia térmica se está cerrando, no porque las urbes se enfríen, sino porque el suelo rural se seca y pierde su capacidad de refrescarse. Para 2050, el calentamiento global podría reconfigurar la geografía térmica del planeta de una manera que pocos anticipaban: el campo convergiendo hacia las temperaturas de la ciudad, mientras el calor extremo persiste para todos.