En España, el juicio a Begoña Gómez —esposa del presidente del Gobierno— ha trascendido los límites de la sala judicial para convertirse en un campo de batalla político y simbólico. La selección de un jurado popular de nueve ciudadanos ha abierto preguntas antiguas sobre si la justicia puede mantenerse imparcial cuando el poder la observa de cerca. Cada paso del proceso revela, más que un caso concreto, la fragilidad de la confianza institucional en tiempos de polarización profunda.
Ester Muñoz arremete contra el Gobierno por declaraciones sobre Begoña Gómez
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