Más de un año después del gran apagón de abril de 2025, España contempla una paradoja que resume las tensiones de la transición energética moderna: el país genera más electricidad limpia que nunca, pero su red no puede absorberla. Con el 83,4% de los nudos de distribución saturados y casi una décima parte de la energía renovable desperdiciada en julio de 2026, el sistema eléctrico español revela que la abundancia tecnológica sin infraestructura suficiente no es progreso, sino una forma más sofisticada de escasez. Los ciudadanos, mientras tanto, pagan la cuenta de esa contradicción.
España enfrenta colapso eléctrico: récord de renovable desperdiciada y precios disparados
La saturación de la red afecta a grandes consumidores industriales que deben detener producción por desajustes entre oferta y demanda, impactando la economía nacional.