Durante más de cuatro décadas, la industria espacial ha convivido con un problema sin solución digna: el efecto multipactor, una cascada de electrones capaz de destruir silenciosamente los sistemas de comunicación de un satélite. Investigadores del CSIC en Madrid han dado con una respuesta inesperada en la escala más pequeña posible, recubriendo superficies con nanopartículas de oro y plata que superan al único tratamiento conocido —el tóxico Alodine— tanto en rendimiento técnico como en impacto ambiental. Es uno de esos momentos en que la ciencia no solo resuelve un problema de ingeniería, si