En La Habana, más de doscientos treinta niños con discapacidad visual asisten a la escuela especial Flor de la Revolución, donde maestros y familias sostienen a pulso una educación que el bloqueo económico intenta erosionar. Lo que debería ser un derecho garantizado —lentes, gasas, gotas oftálmicas, electricidad estable— se ha convertido en una conquista diaria improvisada con cartón, tela y voluntad colectiva. La historia de esta escuela no es solo la de una institución en crisis; es la de una comunidad que ha aprendido que la luz, cuando escasea, también se puede construir con las manos.
Escuela Flor de la Revolución: educación y esperanza para niños con discapacidad visual
Más de 230 niños con discapacidad visual reciben educación limitada por falta de equipos oftalmológicos, materiales médicos y recursos básicos necesarios para su tratamiento y desarrollo.