Ante la casi certeza científica de que El Niño se manifestará este semestre, el municipio de Escobar ha elegido anticiparse en lugar de reaccionar. Con reservorios, canales aliviadores y kilómetros de arroyos saneados, la gestión local traduce una advertencia climática global en obras concretas sobre el territorio. Sin embargo, la historia de las inundaciones enseña que ninguna infraestructura es suficiente si la comunidad no asume también su parte del cuidado.