En el silencio del ojo, enfermedades como la retinopatía diabética y la degeneración macular avanzan sin dolor ni señal visible, robando la visión antes de que el paciente sospeche algo. Los expertos del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas advierten que la prevención no es un lujo sino una necesidad urgente: en España, decenas de miles de personas podrían estar perdiendo su retina sin saberlo. La revisión periódica, adaptada a cada historia clínica, es hoy la única forma de llegar a tiempo.
Enfermedades de retina silenciosas: cuándo acudir al oftalmólogo sin esperar síntomas
Muchas enfermedades de la retina no duelen y pueden avanzar sin que la persona perciba cambios claros.
¿Por qué estas enfermedades de retina son tan peligrosas si no duelen ni se notan?
Porque el daño ocurre sin que te des cuenta. La retina está transformando luz en señales nerviosas todo el tiempo, pero si esa transformación falla lentamente, tu cerebro no lo percibe como un problema hasta que ya hay mucho daño.
¿Tenemos datos de cuántas personas en España tienen estas enfermedades sin saberlo?
No exactamente. Sabemos que el 15,28 por ciento de las personas con diabetes tipo 2 tienen retinopatía diabética, pero eso es solo entre quienes ya saben que tienen diabetes. Hay gente sin diagnosticar.
Entonces la solución es hacer revisiones antes de tener síntomas.
Exacto. Especialmente si tienes factores de riesgo como diabetes. Las revisiones deben adaptarse a cada persona según su edad y su historia médica.
¿Pero cuándo exactamente debe ir alguien al oftalmólogo? ¿Cada año? ¿Cada seis meses? El artículo no lo especifica.
Eso depende del riesgo individual. Por eso dicen que debe adaptarse a cada persona. Un diabético probablemente necesite revisiones más frecuentes que alguien sin factores de riesgo.
¿Y si alguien ve moscas volantes de repente?
Eso es diferente. Eso es urgencia. Puede ser un desprendimiento de retina. Hay que ir a urgencias inmediatamente.
¿Cuál es la diferencia entre moscas volantes normales y las que indican peligro?
Las normales aparecen gradualmente. Las de alarma aparecen de repente, en gran cantidad, a menudo acompañadas de destellos de luz o una sombra en el campo visual.
The Pulse
- Enfermedades retinianas graves como la retinopatía diabética y la DMAE avanzan en silencio durante meses o años, sin que el paciente sienta dolor ni note cambios en su visión.
- En España, más del 15% de las personas con diabetes tipo 2 ya presenta retinopatía diabética, y casi el 2% tiene formas que amenazan directamente su visión, según revisiones científicas recientes.
- La aparición súbita de moscas volantes, destellos de luz o una sombra como cortina sobre el campo visual exige acudir a urgencias de inmediato, pues puede indicar un desprendimiento de retina.
- Más de 20.000 ópticos-optometristas en España están disponibles para realizar revisiones preventivas adaptadas a la edad, los antecedentes y los factores de riesgo de cada persona.
- Los expertos insisten en que esperar síntomas es esperar demasiado: el daño retiniano puede volverse irreversible antes de que el paciente haya notado algo fuera de lo normal.
En el silencio del ojo, enfermedades como la retinopatía diabética y la degeneración macular avanzan sin dolor ni señal visible, robando la visión antes de que el paciente sospeche algo. Los expertos del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas advierten que la prevención no es un lujo sino una necesidad urgente: en España, decenas de miles de personas podrían estar perdiendo su retina sin saberlo. La revisión periódica, adaptada a cada historia clínica, es hoy la única forma de llegar a tiempo.
La retina transforma la luz en mundo, pero algunas de las enfermedades que la destruyen no avisan. Avanzan en silencio durante meses o años, sin dolor, sin señales perceptibles, hasta que el daño ya es considerable. Por eso los expertos del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas insisten en acudir al especialista antes de que algo falle, no después.
Andrés Gené Sampedro, presidente del CGCOO, advierte que enfermedades como la retinopatía diabética o la degeneración macular asociada a la edad —la DMAE— pueden avanzar sin que la persona perciba ningún cambio claro. Formas avanzadas como la atrofia geográfica pueden destruir la visión central sin previo aviso. Según la Encuesta de Salud de 2023, el 7,17% de la población española mayor de 15 años declaró haber tenido diabetes, y estudios científicos muestran que la retinopatía diabética afecta al 15,28% de quienes padecen diabetes tipo 2, con casi un 2% en formas que amenazan la visión.
La respuesta no es esperar síntomas, sino hacer revisiones periódicas adaptadas a cada persona. En España, más de 20.000 ópticos-optometristas y cerca de 10.500 establecimientos de óptica ofrecen esta atención: examinan la visión, educan sobre hábitos saludables, identifican señales de alerta y derivan al oftalmólogo cuando es necesario.
Sin embargo, hay cambios que exigen acción inmediata: la aparición súbita de muchas moscas volantes, destellos de luz o una sombra como cortina que avanza sobre el campo visual puede indicar un desgarro o desprendimiento de retina. También requieren valoración urgente la pérdida o distorsión de la visión central, la visión borrosa persistente o las líneas rectas que se ven onduladas. En personas con diabetes, las revisiones visuales complementan —sin reemplazar— el control de glucosa, presión arterial y lípidos.
La clave, repiten los expertos, es no esperar. No esperar a perder visión para pedir una evaluación. No esperar a que el daño sea irreversible. Actuar mientras todavía hay tiempo de detener lo que ocurre en la oscuridad del ojo.
La retina es un tejido nervioso que vive en la penumbra del ojo, transformando luz en las señales que el cerebro lee como mundo. Pero algunas de las enfermedades que la atacan no avisan. Avanzan en silencio durante meses o años, sin dolor, sin síntomas que el paciente pueda sentir, sin que la visión se borre de manera que alguien lo note. Solo cuando el daño es ya considerable aparecen los primeros signos. Por eso los expertos del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas insisten en algo que suena simple pero que muchas personas no hacen: ir al oftalmólogo antes de que algo falle, no después.
Andrés Gené Sampedro, presidente del CGCOO, lo explica con claridad: muchas enfermedades de la retina no duelen y pueden avanzar sin que la persona perciba cambios claros. La retinopatía diabética es un ejemplo perfecto. En sus primeras fases no produce ninguna señal. La degeneración macular asociada a la edad, la DMAE, tampoco causa síntomas en muchas personas cuando comienza. Hay formas avanzadas como la atrofia geográfica que pueden destruir la visión central sin que el paciente haya notado nada raro semanas antes. Estas enfermedades no son raras. Afectan a la autonomía, a la vida cotidiana, al bienestar de quienes las padecen y de sus familias.
En España, según la Encuesta de Salud de 2023, el 7,17 por ciento de la población mayor de 15 años declaró haber tenido diabetes en los últimos doce meses. La diabetes es un factor de riesgo importante para la retina. Una revisión sistemática de estudios españoles publicados entre 2009 y 2020 encontró que la retinopatía diabética estaba presente en el 15,28 por ciento de las personas con diabetes tipo 2. De esas, el 1,92 por ciento presentaba formas que amenazaban la visión. Estos números importan porque significan que hay decenas de miles de personas en el país cuya retina está siendo dañada sin que ellas lo sepan.
La solución no es esperar síntomas. Es hacer revisiones periódicas, adaptadas a cada persona según su edad, sus antecedentes médicos y sus factores de riesgo. En España hay más de 20.000 ópticos-optometristas y cerca de 10.500 establecimientos sanitarios de óptica que ofrecen esta atención. Estos profesionales hacen exámenes visuales y oculares, educan a los pacientes sobre hábitos saludables, identifican signos de posibles alteraciones y, cuando es necesario, derivan al oftalmólogo para diagnóstico y tratamiento médico. Gené subraya que desde la optometría comunitaria se trabaja para acercar la salud visual a la vida cotidiana, no solo evaluando la visión sino informando, promoviendo hábitos sanos e identificando señales de sospecha.
Pero hay cambios visuales que sí requieren acción inmediata. La aparición súbita de muchas moscas volantes, destellos de luz o una sombra como una cortina que avanza sobre el campo visual puede indicar un desgarro o desprendimiento de retina. Ante estos síntomas hay que ir de inmediato a urgencias. También debe buscarse valoración rápida si aparece pérdida o distorsión de la visión central, visión borrosa persistente, o si las líneas rectas se ven onduladas o deformadas. Estos cambios pueden señalar enfermedades que afectan la mácula, como las formas avanzadas de DMAE.
En las personas con diabetes, las revisiones visuales no reemplazan el seguimiento médico ni los programas específicos de cribado de retinopatía diabética. El control de la glucosa, la presión arterial y los lípidos, junto con el seguimiento sanitario y el cribado de la retina, reduce el riesgo de que la enfermedad aparezca o avance. La clave es no esperar. No esperar a perder visión para solicitar una evaluación. No esperar a que el daño sea irreversible. Ir cuando todavía hay tiempo de detener lo que está pasando en la oscuridad.
Notable Quotes
Muchas enfermedades de la retina no producen dolor y pueden avanzar sin que la persona perciba cambios claros. Por eso, especialmente cuando existen factores de riesgo, no debemos esperar a perder visión para solicitar una evaluación.— Andrés Gené Sampedro, presidente del CGCOO
Desde la optometría comunitaria trabajamos para acercar la salud visual a la vida cotidiana de las personas. Nuestra labor no se limita a evaluar la visión, también consiste en informar, promover hábitos saludables, identificar signos de sospecha y orientar a cada paciente hacia la atención que necesita.— Andrés Gené Sampedro