En un momento en que la inteligencia artificial reescribe las reglas del mundo empresarial, las empresas familiares españolas descubren que su mayor fragilidad no es tecnológica sino humana: encontrar y retener a quienes puedan guiarlas hacia el futuro. El 41% de estas organizaciones señala la atracción de talento como su riesgo más urgente, superando la media global, mientras sus estructuras de gobierno y liderazgo se transforman a un ritmo sin precedentes. Es la historia antigua de las instituciones que deben renovarse para sobrevivir sin perder aquello que las hace únicas.