Un niño brasileño de 7 años creó una microempresa de venta de huevos frescos para costear sus estudios, logrando lista de espera tras viralizar. Emprendedores japoneses y latinoamericanos ofrecen servicios no convencionales como escucha de problemas, acompañamiento social y alquiler de cabras para desbrozar.
Emprendimientos fuera de lo común que se hicieron virales
Alguien que simplemente esté presente y atienda
¿Qué tienen en común todos estos negocios? Parecen venir de lugares muy diferentes.
Todos nacen de observar algo que falta. Pepe vio que su familia necesitaba dinero. Morimoto vio que la gente necesitaba compañía sin expectativas. Los hermanos Nagy vieron que la gente quería café sin manchas. No son ideas complicadas.
Pero algunos funcionan y otros no. Cabrozadora desapareció. ¿Por qué?
La diferencia está en si el problema es real o si es solo una idea ingeniosa. Las cabras eran ingeniosas, pero el mercado no estaba listo o no era lo suficientemente grande. Pepe resuelve algo que la gente quiere todos los días: huevos frescos. Eso es más sólido.
¿Y los servicios que no hacen nada? ¿Eso es real?
Sí, pero de una forma que la mayoría no esperaría. No es que la gente pague por nada. Paga por presencia, por no estar solo, por tener a alguien que escuche sin juzgar. Eso es un servicio real en una sociedad donde muchos se sienten aislados.
¿Crees que estos negocios duran?
Algunos sí, otros no. Clear Coffee tiene distribución global porque resuelve un problema práctico. Morimoto tiene un libro ahora, así que evolucionó. Pepe tiene lista de espera. Pero Cabrozadora no encontró suficientes clientes. La viralidad no es lo mismo que la sostenibilidad.
¿Qué nos dice esto sobre lo que la gente realmente necesita?
Que no siempre es lo que esperamos. No es solo dinero o productos. Es también compañía, escucha, soluciones simples a problemas cotidianos. Y a veces, es simplemente alguien que diga: yo veo tu problema.
The Pulse
- José Pedro Pereira, niño de 7 años de Gaspar, Brasil, creó Zé dos Ovos para costear sus estudios
- Shoji Morimoto facturaba 80.000 dólares anuales alquilándose para no hacer nada
- Clear Coffee, café incoloro de los hermanos Nagy, se lanzó en 2012 y distribuye en 6 países europeos y Estados Unidos
- Cabrozadora, empresa de alquiler de cabras en Galicia, cesó operaciones en 2024 tras comenzar en 2019
Un niño brasileño de 7 años creó una microempresa de venta de huevos frescos para costear sus estudios, logrando lista de espera tras viralizar. Emprendedores japoneses y latinoamericanos ofrecen servicios no convencionales como escucha de problemas, acompañamiento social y alquiler de cabras para desbrozar.
Artículo que recopila varios emprendimientos inusuales que ganaron atención mediática mundial, desde un niño vendiendo huevos hasta servicios de acompañamiento sin hacer nada.
En un municipio de Santa Catarina, Brasil, un niño de siete años llamado José Pedro Pereira decidió que no esperaría a que otros resolvieran los problemas económicos de su familia. Escuchó las dificultades financieras en casa y actuó. Propuso a su abuela una idea simple: vender los huevos que producían las gallinas del patio. Él se encargaría de todo: recolectar, limpiar, clasificar, empaquetar, etiquetar y vender a los vecinos. Nació así Zé dos Ovos, una marca de huevos frescos que el niño, conocido cariñosamente como Pepe el de los huevos, transformó en un negocio familiar real. Su abuela y su madre lo apoyaron en la logística y el cuidado de los animales, mientras él continuaba con sus estudios. Cuando los medios de comunicación descubrieron la historia, el negocio explotó. De vender solo a vecinos pasó a tener lista de espera. La demanda creció tanto que ya no podía satisfacerla solo con la producción de su patio.
No todos los emprendimientos virales nacen de la necesidad económica. Un hombre de mediana edad en América Latina se sentó a la puerta de su casa con un cartel escrito a mano que decía: "Se escuchan problemas y pendejadas". El precio era de 50 pesos por sesión. La propuesta funcionaba como una broma callejera, pero también como un espejo de algo más profundo. Videos de él sentado cómodamente en un sillón, sin camisa, bajo la sombra de un árbol, se propagaron por Instagram y Facebook. Nadie sabe si realmente ganó dinero con la idea, pero la propuesta reveló algo que muchos observadores notaron: existe una hambre real de escucha en la sociedad actual, una necesidad de que alguien simplemente esté presente y atienda.
En Japón, Shoji Morimoto llevó esta idea a un nivel completamente diferente. Su negocio consistía en alquilarse a sí mismo para no hacer absolutamente nada. Cobraba 80 dólares la hora, más transporte, comida y bebida. Su trabajo era acompañar a alguien a un evento social, sentarse en una mesa de restaurante, tomar una copa mientras escuchaba secretos, o simplemente estar en la estación del tren cuando alguien regresaba de un viaje largo. No iniciaba conversaciones, respondía preguntas de forma breve, no emitía juicios, no realizaba servicios físicos ni aceptaba insinuaciones íntimas. Era, simplemente, un desconocido presente. El modelo funcionó tan bien que facturaba aproximadamente 80.000 dólares anuales atendiendo cerca de 4.000 solicitudes. La idea surgió de una crítica que un antiguo jefe le hizo: que no aportaba nada, que daba igual si iba a trabajar o no. Morimoto se preguntó si alguien que no hace nada podría tener un lugar en el mundo y lanzó su servicio con un tuit. En 2023 cambió a un modelo de pago voluntario sin que sus ingresos se vieran afectados. En 2024 publicó un libro en Estados Unidos titulado Rental person who does nothing, que fue seleccionado por Publisher's Weekly como uno de los mejores libros del año.
En Galicia, dos jóvenes de Pontevedra llamados Nicolás Otero y Jonás Díaz crearon Cabrozadora en 2019, un emprendimiento basado en la sostenibilidad y el silvopastoreo. Alquilaban cabras y chivos para que pastaran en terrenos baldíos y zonas rurales de difícil acceso, desbrozando matorrales de forma natural sin necesidad de maquinaria pesada. Era una alternativa ecológica para prevenir incendios forestales. El proyecto nació casi por casualidad cuando a Otero le regalaron dos cabras cuyo mantenimiento resultaba más caro que el beneficio que obtenía. Comenzaron con aproximadamente 100 cabras y planeaban expandir el rebaño a 500, además de diversificar con quesos artesanales y otros productos derivados. Sin embargo, después de varios años de operación, la idea no funcionó. La empresa Cabrozadora SL cesó formalmente sus operaciones en 2024.
Mientras algunos emprendimientos nacen de necesidades emocionales, otros responden a problemas cotidianos muy concretos. Los hermanos David y Adam Nagy notaron que muchas personas que bebían café terminaban con manchas en los dientes. Tras meses de investigación y prueba y error, lanzaron Clear Coffee en 2012: la primera bebida de café incolora del mundo. Elaborada solo con variedades arábica y sin productos químicos, contenía la misma cantidad de cafeína que un espresso doble o una cafetera francesa. El producto generó un revuelo mediático global cuando se comercializó inicialmente en el Reino Unido y Eslovaquia, expandiéndose luego a través de plataformas digitales y minoristas en línea. Hoy distribuyen en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, España e Italia. Clear Coffee es baja en calorías, sin conservantes, sin estabilizantes, sin aromas añadidos, sin azúcar ni edulcorantes. Lo que comenzó como una solución a un problema estético se convirtió en un producto global que desafía la expectativa de lo que debe parecer una taza de café.
Notable Quotes
Un antiguo jefe de Morimoto le dijo que no aportaba nada, que daba igual si iba a trabajar o no. Morimoto se preguntó si alguien que no hace nada podría tener un lugar en el mundo.— Historia de origen de Shoji Morimoto