Cuando un Estado vecino envía buques de guerra a aguas que otro considera propias, la disputa deja de ser solo marítima y se vuelve una prueba de paciencia y de lenguaje. En el caso de Ceuta, lo que se discute es si la entrada de esas naves formó parte de una presión calculada, escondida bajo la crisis migratoria de finales de julio, o si fue un choque de navegación que nadie quiso provocar. Los expertos consultados se inclinan por leerlo como una maniobra de zona gris, aunque reconocen que probarlo es casi imposible. Mientras tanto, el Rey recuerda que la frontera de un socio europeo es tambi
El Rey advierte de que "estamos preparados para defendernos" mientras expertos ven rasgos de guerra híbrida en la acción marroquí en Ceuta
Los barcos no están llenos de migrantes
¿Por qué se habla de guerra híbrida y no de un simple incidente naval?
Porque los expertos ven un patrón: líneas rojas que se difuminan, hechos consumados graduales y pruebas de reacción, todo bajo el umbral del conflicto armado.
Conviene separar: eso es la lectura de los especialistas consultados, no una conclusión oficial.
¿Qué está confirmado?
Según Eugenia Hernández, hubo incursiones reiteradas de la Marina Real marroquí y maniobras cerca de una colisión entre patrulleros, coincidiendo con la crisis del 30 y 31 de julio.
Y lo que no: que los pesqueros marroquíes actuaran coordinados con la Armada. Hernández dice que no se ha podido demostrar.
Rodríguez Garat es más tajante.
Sí, habla de huella deliberada y de política histórica de Marruecos sobre las aguas de Ceuta y Melilla.
Es su valoración. Y su crítica de que el Gobierno ocultó los hechos y creó un relato alternativo es una afirmación suya, no probada en el texto.
¿Y el coste para España?
Cuatro buques y un patrullero desplegados, con tripulaciones, combustible y mantenimiento, aunque no se disparase.
Las cifras de ese coste no se dan; solo se describe su naturaleza.
El Pulso
- Buques de guerra marroquíes se movieron en aguas de Ceuta en plena crisis migratoria, y la noticia llegó con más de dos meses de retraso.
- Un almirante en la reserva habla de una estrategia deliberada de presión, mientras otros expertos piden no afirmar lo que aún no se ha demostrado.
- Una colisión estuvo a punto de producirse entre patrulleros de ambos países, y el margen de error se volvió peligrosamente estrecho.
- España ha desplegado fragatas, un buque de aprovisionamiento y un patrullero, y cada día de vigilancia tiene un coste que se acumula.
- Las incursiones han cesado, pero la respuesta diplomática del Gobierno y la prueba de una coordinación con pesqueros siguen pendientes.
Cuando un Estado vecino envía buques de guerra a aguas que otro considera propias, la disputa deja de ser solo marítima y se vuelve una prueba de paciencia y de lenguaje. En el caso de Ceuta, lo que se discute es si la entrada de esas naves formó parte de una presión calculada, escondida bajo la crisis migratoria de finales de julio, o si fue un choque de navegación que nadie quiso provocar. Los expertos consultados se inclinan por leerlo como una maniobra de zona gris, aunque reconocen que probarlo es casi imposible. Mientras tanto, el Rey recuerda que la frontera de un socio europeo es también la de todos, y la historia de esta tensión sigue abierta.
En Melilla, el Rey Felipe VI afirmó que cualquier amenaza a la frontera de un Estado miembro concierne a toda la Unión Europea, y advirtió que nadie debe confundir las convicciones españolas con debilidad. Sus palabras llegaron cuando se supo que buques de guerra marroquíes habían entrado en aguas de Ceuta durante la crisis migratoria de los días 30 y 31 de julio.
Especialistas consultados por El Español creen que el episodio encaja en una guerra híbrida: actuar por debajo del umbral del conflicto armado, poner a prueba la respuesta del adversario y generar costes sostenidos. El almirante en la reserva Juan Rodríguez Garat señala a Rabat como artífice, y sostiene que los barcos no iban cargados de migrantes, por lo que el movimiento no puede disfrazarse como un simple fenómeno migratorio. Acusa además al Gobierno de haber ocultado el episodio y de construir un relato alternativo.
Eugenia Hernández, de Prime Defense y la UNINT de la UAM, es más prudente. Considera que hay indicios suficientes para analizar el caso como amenaza híbrida, pero no que exista una planificación conjunta en la que los pesqueros marroquíes actuaran como antenas civiles de la Marina.
En el mar, la fragata Mohamed VI y varias patrulleras marroquíes navegaron en la zona. España respondió con el Rayo, la Navarra, el Tornado y el patrullero Vigía. Las incursiones han cesado, pero siguen abiertas dos preguntas: qué respuesta diplomática dará el Gobierno y si algún día se demostrará la coordinación con los pesqueros.
En Melilla, el Rey Felipe VI dijo que cualquier amenaza a la frontera de un Estado miembro lo es para el conjunto de la Unión Europea. Añadió que nadie debe confundir con debilidad las convicciones españolas y que España está preparada para defenderlas. Sus palabras llegaron cuando se conocía, más de dos meses después de los hechos, que buques de guerra marroquíes habían entrado en aguas de Ceuta durante la crisis migratoria del 30 y 31 de julio.
Especialistas militares y de inteligencia consultados por EL ESPAÑOL sostienen que el episodio reúne los cuatro rasgos de un ataque de guerra híbrida: el desdibujamiento de las líneas rojas, la concatenación de efectos, la acumulación gradual de hechos consumados y las llamadas sondas probatorias. La lógica de la zona gris, explican, consiste en actuar por debajo del umbral del conflicto armado, pero con capacidad de alterar el statu quo, medir la capacidad de respuesta del adversario y generar costes políticos, económicos y operativos sostenidos.
El almirante en la reserva Juan Rodríguez Garat señala a Rabat como artífice de esa estrategia. Para él, la presencia de los buques no puede interpretarse como un simple incidente de navegación, sino como una huella deliberada para presionar al Gobierno español. Considera el episodio más difícil de camuflar que la entrada masiva de migrantes en Ceuta, que se disfraza bajo el fenómeno migratorio: los barcos, apunta, no iban llenos de migrantes. Añade que no es algo puntual, sino una política que Marruecos mantiene desde la Convención de Jamaica, que reconoce las 12 millas náuticas, y recuerda que Rabat se ha negado siempre a reconocer las aguas territoriales de Ceuta y Melilla.
Rodríguez Garat rechaza también que se trate de algo normal entre vecinos. Dice haber vivido situaciones así, pero siempre con enemigos, nunca con Portugal ni con Francia. A su juicio, el episodio deja claras las intenciones marroquíes y también la falta de respuesta del Gobierno español, que, sostiene, además de ocultarlo ha creado un relato alternativo.
Eugenia Hernández, CEO de Prime Defense y directora de la UNINT, la Unidad de Análisis de Inteligencia Económica de la UAM, es más cauta. Ve indicios suficientes para examinar lo ocurrido desde la óptica de las amenazas híbridas, caracterizadas por la combinación de instrumentos y la dificultad de atribuir responsabilidades. Pero advierte de que está aún por demostrar que existiera una planificación conjunta que usara a la vez presión migratoria, presencia naval militar y, eventualmente, embarcaciones civiles para condicionar la respuesta española.
Hernández da por confirmado, según las informaciones publicadas entre el 12 y el 14 de octubre, que hubo incursiones reiteradas de unidades de la Marina Real marroquí y maniobras que estuvieron cerca de provocar una colisión entre patrulleros de ambos países. Lo que no se ha podido demostrar, dice, es que los pesqueros marroquíes se coordinaran deliberadamente con la Armada como parte de una estrategia de hostigamiento, actuando como antenas civiles de la operación.
En el mar, al menos una fragata, la Mohamed VI, y varias patrulleras navegaron por la zona en plena crisis. España respondió con medios propios. Al inicio, el Estado Mayor de la Defensa desplegó el buque de acción marítima Rayo, desde Las Palmas de Gran Canaria. Después llegó la fragata Santa María, de Rota, sustituida por la Navarra tras una avería, ambas de la 41.ª escuadrilla de escoltas. Se sumaron el buque de aprovisionamiento Tornado, que transportó material desde Canarias, y el patrullero Vigía, con base en Puntales, Cádiz.
Fuentes militares recuerdan el coste logístico de sostener esa vigilancia: incluso sin disparos, mantener los buques exige dotaciones, combustible, abastecimiento, mantenimiento y preparación. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, habló tras el Consejo de Ministros de interlocución a través de los canales habituales de cooperación bilateral. Las incursiones cesaron, pero queda por ver qué respuesta diplomática dará el Gobierno y si se acredita la coordinación con pesqueros.
Citas Notables
Nadie confunda con debilidad nuestras convicciones. Estamos preparados para defenderlas.— Felipe VI, en Melilla
Es una huella deliberada: Marruecos ha empleado esta medida para presionar al Gobierno de España.— Juan Rodríguez Garat, almirante (R)