En un país donde la cultura del bronceado nunca desapareció del todo, una nueva generación de jóvenes estadounidenses está redescubriendo las camas de bronceado impulsada por las redes sociales, sin saber —o sin querer saber— que cada sesión puede sembrar en su ADN las semillas de un melanoma. La historia de Nichole Sims, diagnosticada a los 23 años tras años de uso desde la adolescencia, encarna una tensión antigua entre el deseo de pertenencia y el precio silencioso que el cuerpo cobra décadas después. Mientras los expertos advierten y las cifras de mortalidad rondan los 8.500 fallecidos anu
El resurgimiento del bronceado entre jóvenes estadounidenses: riesgos de cáncer y desinformación en redes
Nichole Sims fue diagnosticada con melanoma a los 23 años después de usar camas de bronceado desde los 15; se estiman 8.500 muertes anuales por melanoma en EE.UU.