El Papa viaja a Marsella para lanzar un mensaje sobre migración ante líderes europeos

Aproximadamente 28.000 migrantes han perecido en aguas del Mediterráneo desde 2014 intentando llegar a Europa.
La Iglesia puede proponer una tercera vía entre extremos
El arzobispo de Marsella describe el enfoque que busca evitar tanto la acogida sin límites como la culpabilización de migrantes.
Mark

¿Por qué es tan significativo que el Papa elija Marsella para este mensaje sobre migración?

Mimi

Porque es un puerto icónico de multiculturalismo donde conviven comunidades de todo el Mediterráneo, pero también es la ciudad francesa con mayor criminalidad y donde la migración genera tensiones reales. No es un lugar abstracto para hablar de fraternidad.

Luke

Pero ¿qué tan nuevo es realmente este mensaje? El Papa ha hablado de migración antes. ¿Qué cambia con esta visita?

Mimi

Lo que cambia es que está hablando directamente a los líderes europeos a través de Macron, y propone una tercera vía que rechaza tanto la acogida sin límites como la culpabilización de migrantes.

Mark

¿Y esa tercera vía es concreta o sigue siendo retórica?

Mimi

El arzobispo Aveline la define como proximidad, fidelidad e iniciativa. Es decir, no solo reflexionar sino actuar en los barrios donde viven los migrantes.

Luke

Pero eso sigue siendo vago. ¿Qué iniciativas específicas propone la Iglesia? El artículo no lo dice.

Mark

¿Qué importancia tiene que Macron asista a la misa?

Mimi

Rompe con la tradición francesa. Solo ha pasado una vez en 11 viajes papales a Francia. Algunos lo ven como una violación del principio de laicidad.

Luke

Aunque Macron ha participado en otros actos religiosos como presidente. ¿Es realmente diferente una misa católica que un iftar musulmán?

Mimi

Políticamente, sí. Hay más sensibilidad alrededor del catolicismo en Francia que alrededor de otras religiones en este momento.

Mark

¿Qué esperar de esta visita en términos de cambio real?

Mimi

Probablemente un cambio en el tono del debate europeo sobre migración, pero no políticas inmediatas.

Luke

Y eso es importante aclarar: el Papa puede cambiar la conversación, pero no puede cambiar las leyes de inmigración de Francia o Europa.

  • Francisco pasará 27 horas en Marsella el viernes y sábado
  • Aproximadamente 28.000 migrantes han perecido en el Mediterráneo desde 2014
  • Marsella tiene unos 250.000 musulmanes y es la capital del sur europeo con mayor población musulmana
  • Macron asistirá a la misa, solo la segunda vez en 11 viajes papales a Francia que un presidente participa

Francisco pasará 27 horas en Marsella rezando por migrantes fallecidos y hablando ante obispos de cinco países mediterráneos sobre la crisis migratoria. El arzobispo local propone una «tercera vía» entre la acogida sin límites y culpar a migrantes, basada en proximidad, fidelidad e iniciativa.

El Papa Francisco visitará Marsella el viernes y sábado para clausurar una cumbre de obispos mediterráneos y enviar un mensaje sobre migración a los líderes europeos, incluyendo Macron.

El Papa Francisco llegará a Marsella este viernes por la tarde para una visita de poco más de 27 horas que marca un gesto deliberado en medio de la crisis migratoria europea. Dadas sus limitaciones de salud que lo han obligado a ser selectivo con sus desplazamientos desde Roma, la elección de esta ciudad portuaria no es casual. Francisco rezará en el puerto por los marinos y migrantes que han perdido la vida en el Mediterráneo, se dirigirá a obispos de cinco regiones costeras desde el Palacio del Faro, y enviará un mensaje directo a los líderes europeos a través de Emmanuel Macron, quien asistirá a los actos principales.

En declaraciones el domingo anterior, el Papa adelantó el tono de su intervención: la migración es una cuestión esencial para el futuro de todos y debe afrontarse de manera conjunta. Insistió en que la prosperidad solo será posible si se construye sobre la fraternidad y se coloca la dignidad humana en el centro, especialmente la de quienes más necesitan protección. La elección de Marsella como escenario amplifica este mensaje. La ciudad de 870.000 habitantes es un símbolo de multiculturalismo donde italianos, españoles, armenios, argelinos, marroquíes y comoranos han tejido una comunidad compartida, celebrando juntos los éxitos del Olympique de Marsella como propios. Pero es también la ciudad francesa con mayor tasa de criminalidad, con periferias convertidas en bolsas de pobreza, desempleo y marginación donde la violencia prospera y la policía enfrenta desafíos graves para mantener el orden. Alberga además unos 250.000 musulmanes, lo que la convierte en la capital del sur europeo con mayor población musulmana y un reflejo del futuro demográfico de Francia y Europa.

El viernes por la tarde, Francisco se trasladará a la principal iglesia de la ciudad para reunirse con el clero regional. Luego presidirá, junto a líderes de otras religiones, un momento de recogimiento ante un monumento a los desaparecidos en el mar. Desde 2014, aproximadamente 28.000 migrantes han perecido en las aguas del Mediterráneo intentando alcanzar Europa. El sábado, el Papa clausurará la tercera edición de los Encuentros Mediterráneos, un encuentro que reúne a unos 60 obispos con 60 jóvenes de países del área mediterránea para abordar cuestiones como la paz, el cambio climático y la disparidad socioeconómica. La crisis migratoria tendrá especial protagonismo, particularmente a la luz de los recientes eventos en Lampedusa.

Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella de 64 años y hombre de confianza del Papa en Francia, ha propuesto un enfoque que evite los extremos. Rechaza tanto el discurso de acogida sin límites, que según él proviene de quienes hablan desde la distancia de barrios donde reina el desempleo y el tráfico de drogas, como la culpabilización del migrante como responsable universal de los problemas nacionales, estrategia que utiliza quienes siembran conflicto por interés electoral. Aveline sostiene que la Iglesia puede ofrecer una tercera vía basada en tres actitudes: proximidad a los migrantes y a quienes trabajan por su integración, fidelidad a cada persona afectada, e iniciativa que vaya más allá de la mera reflexión. Entre los participantes españoles están el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, y los obispos Jesús Catalá y Rafael Zornoza de Málaga y Cádiz y Ceuta, junto con el cardenal Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat.

La presencia de Macron en la misa multitudinaria del sábado en el estadio del Velódromo ha generado debate en Francia. De las once ocasiones en que papas han viajado a Francia, solo una vez un presidente ha participado en una misa papal: Valéry Giscard d'Estaing en el primer viaje de Juan Pablo II a París en 1980. Macron ha enfrentado críticas de quienes consideran que su asistencia vulnera el principio de laicidad francesa, aunque él ha argumentado que acude como presidente de la República, no como católico. Ha señalado que ya ha participado en otros actos religiosos en esa calidad, incluyendo el funeral de Jacques Chirac en 2019 y una cena de ruptura del ayuno musulmán en 2017. Sin embargo, algunos ven una contradicción en que asista a una ceremonia católica poco después de prohibir el uso de la abaya y el qamis en las escuelas, prendas que considera manifestaciones de pertenencia religiosa que violan las normas de laicidad educativa.

Este será el cuarto encuentro entre Macron y Francisco, quien ha visitado al Papa tres veces en el Vaticano. Desde su primer encuentro en 2018 mantienen contacto estrecho para sostener al Líbano, una sintonía que ha demostrado utilidad en los esfuerzos por abordar la invasión rusa de Ucrania. La última vez que un Papa visitó Marsella fue en 1533, cuando Clemente VII, el florentino Julio de Médici, viajó a la ciudad para celebrar la boda que él mismo había arreglado entre el heredero al trono Enrique II y su sobrina Catalina de Médici. Casi cinco siglos después, Francisco llega con una agenda de preocupaciones más urgentes.

La cuestión migratoria es esencial para el futuro de todos y hay que afrontarla juntos. El futuro será próspero solo si se construye sobre la fraternidad y se pone en primer lugar la dignidad humana.
— Papa Francisco
Se debe evitar un discurso que propone la acogida de todos sin límites y tampoco se puede apuntar al migrante como culpable universal de todos los problemas del país.
— Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella
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