Durante veinticinco años, la ciencia deportiva ha buscado en el ADN humano la fórmula del campeón, solo para descubrir que la biología es apenas el umbral de una historia mucho más larga. Una revisión internacional de 251 marcadores genéticos concluyó que ninguno, por sí solo, puede predecir el éxito atlético de élite. En un mundo donde las empresas venden promesas genéticas a familias y deportistas, la investigación nos recuerda que el talento sigue siendo un misterio que ningún laboratorio ha logrado descifrar del todo.