Carmignac alerta: el mercado ignora riesgos de la IA en desempleo, salud mental y finanzas públicas

Riesgos potenciales masivos de desempleo tecnológico, deterioro de salud mental en trabajadores desplazados y presión insostenible en finanzas públicas por pérdida de ingresos fiscales.
La capacidad se duplica cada cuatro meses. En diez años, eso es mil millones de veces más potencia.
Maxime Carmignac explica la velocidad exponencial de la IA y por qué nadie puede predecir el mundo en una década.

Carmignac y otras gestoras francesas demuestran que fondos activos con alto active share (>70%) y distribución transfronteriza superan índices en 0,7% anual neto de comisiones. El 80% de activos pasivos está controlado por gigantes estadounidenses (BlackRock, Vanguard, State Street), amenazando la autonomía financiera europea y financiación de proyectos estratégicos.

  • Fondos activos con active share >70% y distribución transfronteriza superan índices en 0,7% anual neto de comisiones
  • El 80% de activos pasivos está controlado por BlackRock, Vanguard y State Street
  • Capacidad de IA se duplica cada cuatro meses versus cada dos años antes (ley de Moore)
  • Carmignac creció de 30.000 a 44.000 millones de euros manteniendo plantilla en 280 personas
  • 35% del MSCI Emerging Markets concentrado en solo tres valores

La gestora francesa Carmignac advierte que el mercado ignora riesgos críticos de la IA como desempleo masivo, salud mental deteriorada y presión en finanzas públicas, mientras defiende la gestión activa como herramienta esencial para navegar la volatilidad tecnológica.

Carmignac, la gestora francesa independiente que alguna vez administró treinta mil millones de euros en su fondo estrella, acaba de lanzar una advertencia incómoda: el mercado está ignorando riesgos sociales masivos de la inteligencia artificial mientras se obsesiona con sus promesas de productividad. La firma, que hoy gestiona cuarenta y cuatro mil millones en renta variable, renta fija y multiactivos, ha encargado una investigación junto a otras siete gestoras francesas que toca dos temas que parecen desconectados pero que Maxime Carmignac, futura sucesora del fundador, insiste que están profundamente entrelazados: la defensa de la gestión activa y la necesidad urgente de reconocer lo que la IA podría destruir.

La investigación de Carmignac analiza diez años de datos entre 2014 y 2024 y llega a una conclusión que desafía la narrativa dominante. Los fondos activos con un active share superior al setenta por ciento —es decir, que se desvían significativamente del índice de referencia— y que se distribuyen internacionalmente superan al mercado en un promedio de cero punto siete por ciento anual neto de comisiones. En Europa el rendimiento es aún mejor. Pero aquí está el problema: muchos fondos que se venden como activos tienen un active share por debajo del setenta por ciento, lo que significa que cobran comisiones por hacer prácticamente lo mismo que un índice. Los fondos cautivos de bancos y aseguradoras, vendidos solo localmente, tienden a perder entre cero punto cinco y uno punto sesenta y cinco por ciento anual dependiendo de su active share. Mientras tanto, el ochenta por ciento de los activos pasivos está controlado por tres gigantes estadounidenses: BlackRock, Vanguard y State Street. Esto no es solo un problema de rendimiento. Es un problema de soberanía. Los ETF, por su naturaleza, no participan en ampliaciones de capital ni en salidas a bolsa. No financian los grandes proyectos europeos en defensa, infraestructuras o transición energética. Europa está delegando su futuro financiero en manos estadounidenses.

Pero Carmignac ha venido a Madrid con una preocupación más profunda. Mientras los inversores están atrapados entre el miedo a perderse la revolución de la IA y el miedo a los movimientos de mercado demasiado violentos, el mercado está pasando por alto lo que sucederá cuando la IA reemplace trabajadores a escala masiva. Maxime Carmignac es clara: nadie está hablando del desempleo que vendrá, del colapso de la salud mental en poblaciones desempleadas, de la presión insostenible sobre las finanzas públicas cuando los gobiernos pierdan ingresos fiscales. La IA está creando inflación a corto plazo por las enormes inversiones requeridas, pero a largo plazo podría ser deflacionaria. Sin embargo, el verdadero riesgo es social. Carmignac ha crecido de treinta mil millones a cuarenta y cuatro mil millones de euros manteniendo su plantilla en doscientos ochenta personas gracias a la IA. La productividad se ha multiplicado. Pero ¿qué sucede cuando esto se replica en toda la economía?

La velocidad del cambio es lo que aterroriza a Carmignac. Hace poco, la ley de Moore duplicaba la capacidad tecnológica cada dos años, lo que significaba multiplicarla por cien en una década. Ahora la capacidad se duplica cada cuatro meses. En diez años, eso es mil millones de veces más potencia. Nadie puede predecir cómo será el mundo en una década. Y aquí es donde la gestión activa se vuelve crítica. No porque vaya a resolver estos problemas, sino porque requiere profesionales que entiendan la cadena de valor de la IA, que sepan qué industrias prosperarán y cuáles serán eliminadas, que puedan ser ágiles cuando todo cambia tan rápido. Los ETF, por su construcción basada en capitalización de mercado, crean burbujas que se retroalimentan a sí mismas sin reflejar los fundamentos reales.

Carmignac también ha reafirmado su compromiso con los criterios ESG, especialmente la componente social, que ahora es más crítica que nunca. Mientras muchos gestores retroceden ante la presión política, Carmignac ve una oportunidad para demostrar convicción a largo plazo. No se trata de cumplir casillas de greenwashing, sino de analizar cada inversión y comprometerse con las empresas para que avancen hacia un impacto positivo incremental. En España, la gestora ve un mercado atractivo gracias al interés de los inversores en renta fija y a la posición energética del país, más inmune a las crisis de precios de energía que Alemania o Italia.

Lo que Carmignac está diciendo, en esencia, es que el mercado está celebrando una revolución sin preguntarse qué sucederá con los perdedores. La concentración es brutal: el treinta y cinco por ciento del MSCI Emerging Markets está en solo tres valores. En el S&P 500, tres valores están directamente relacionados con la cadena de inversión de la IA. Esto es un juego binario: estás dentro o estás fuera. Y mientras el mercado sigue esta lógica, los riesgos sociales, de salud mental, de desempleo masivo y de insostenibilidad fiscal se acumulan silenciosamente. La gestión activa, en manos de profesionales que entienden estos matices, es la herramienta para navegar este territorio desconocido. No es una garantía. Es una necesidad.

Se están ignorando riesgos futuros masivos como el reemplazo de puestos de trabajo y el desempleo que va a generar. Piense en el impacto que esto tendrá en las finanzas públicas, en la salud mental y en el malestar social de los desempleados víctimas de la IA.
— Maxime Carmignac, CEO de Carmignac UK
La IA nos aporta una enorme potencia analítica. Si la aprovechas bien, equivale a tener un ejército de analistas, pero mucho más fácil de gestionar.
— Maxime Carmignac
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Carmignac insiste tanto en que el mercado está ignorando riesgos de la IA cuando la mayoría de los inversores parecen estar ganando dinero?

Model

Porque ganar dinero ahora no significa estar protegido después. La IA está creando una concentración brutal en los mercados. Tres valores en el S&P 500 están directamente ligados a la cadena de inversión de la IA. Es un juego binario: estás dentro o fuera. Pero cuando la IA reemplace trabajadores a escala masiva, los gobiernos perderán ingresos fiscales, la salud mental colapsará, y nadie sabe cómo responderá el sistema.

Inventor

Pero ¿no es eso especulación? ¿Cómo puede una gestora de fondos responsabilizarse de predecir el futuro social?

Model

No es especulación. Es gestión de riesgos. Carmignac protegió el capital en 2008. Entienden que su trabajo es no solo buscar rendimiento, sino entender qué puede salir mal. La velocidad del cambio es lo que asusta: la capacidad de la IA se duplica cada cuatro meses. En diez años eso es mil millones de veces más potencia. Nadie puede predecir eso. Así que necesitas profesionales que sean ágiles, que entiendan las cadenas de valor, que no se dejen atrapar por burbujas.

Inventor

¿Y cómo se supone que la gestión activa resuelve esto si los fondos activos también están invirtiendo en IA?

Model

No resuelve nada. Pero permite flexibilidad. Un fondo activo con alto active share puede desinvertir rápidamente de sectores que serán destruidos por la IA. Puede identificar empresas que se beneficiarán de formas inesperadas. Un ETF basado en capitalización de mercado solo sigue el dinero hacia donde ya está yendo. Es una burbuja que se retroalimenta.

Inventor

Carmignac menciona que el ochenta por ciento de los activos pasivos está en manos estadounidenses. ¿Eso es realmente un problema para Europa?

Model

Es un problema de soberanía. Los ETF no participan en ampliaciones de capital ni en salidas a bolsa. No financian los grandes proyectos europeos en defensa, infraestructuras o transición energética. Europa está delegando su futuro financiero en manos de BlackRock, Vanguard y State Street. Spotify y Linde decidieron cotizar en Estados Unidos en lugar de Europa. Eso no es accidental.

Inventor

¿Y qué pasa con los inversores minoristas que solo quieren un fondo barato que siga el índice?

Model

Eso es lo que Carmignac está cuestionando. Muchos fondos que venden como activos tienen un active share por debajo del setenta por ciento. Cobran comisiones por hacer prácticamente lo mismo que un índice. Los inversores minoristas no miran el active share. Miran rendimiento y comisiones. Pero si el fondo no se desvía del índice, está destinado a rendir menos neto de comisiones. No hay milagros.

Inventor

¿Entonces Carmignac cree que la IA es una amenaza existencial?

Model

Cree que es una amenaza que el mercado no está valorando. No dice que vaya a destruir el mundo. Dice que la velocidad del cambio es tan rápida que nadie puede predecir qué pasará. Y que los riesgos sociales —desempleo, salud mental, finanzas públicas— están siendo completamente ignorados mientras todos celebran la productividad. Eso es lo que la asusta.

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