En el umbral de una nueva temporada, el Real Madrid de baloncesto encontró en la adversidad su mejor argumento: remontar ante Dubái Basketball en prórroga para alcanzar la final de la Supercopa de Euroliga 2026. No fue la victoria de un equipo superior, sino la de uno que supo resistir cuando el partido se puso cuesta arriba, confirmando que Pedro Martínez está construyendo algo más que un sistema táctico: está forjando un carácter colectivo. El Olympiacos espera en la final como espejo de lo que este proyecto aún aspira a ser.