En una semana que el dólar no olvidará fácilmente, las monedas de América Latina han encontrado en la debilidad estadounidense un espejo que las devuelve más fuertes. El índice DXY cae a mínimos desde mayo, presionado por expectativas menguantes de alzas de la Fed y maniobras del Tesoro sobre su deuda de largo plazo, mientras el peso colombiano, el real brasileño y el peso mexicano avanzan impulsados por diferenciales de tasas que hacen del carry trade una estrategia irresistible. Es el recordatorio de que la fortaleza de una moneda no siempre nace de sí misma, sino a veces del tropiezo ajeno.
El dólar cae a mínimos de mayo; peso colombiano, real y peso mexicano lideran en Latinoamérica
El dólar pierde su función de refugio cuando la fuente del estrés es Washington
¿Por qué el dólar débil beneficia tanto a estas monedas latinoamericanas?
Porque cuando el dólar cae, los inversionistas buscan rendimiento en otros lugares. Si tienes dinero y el dólar no te protege, buscas donde el dinero trabaje más. Las tasas en Colombia, Brasil y México son mucho más altas que en Estados Unidos.
Pero eso suena arriesgado. ¿No hay un riesgo en poner dinero en economías emergentes?
Claro que hay riesgo. Por eso el carry trade funciona así: los inversionistas aceptan ese riesgo a cambio de un rendimiento mayor. Mientras el dólar sea débil y las tasas locales sigan altas, el juego sigue siendo atractivo.
¿Qué pasa si el Tesoro estadounidense logra subir esos rendimientos a 30 años?
Si eso ocurre, el dólar vuelve a ser atractivo. Los inversionistas dirían: "Espera, puedo ganar dinero en Estados Unidos sin riesgo emergente". El flujo se revertiría.
Entonces estas monedas están ganando ahora, pero es frágil.
Exacto. El peso colombiano está en máximos desde 2018, el mexicano desde 2024. Eso es bueno para importadores y para el poder de compra, pero depende de que Washington no cambie de rumbo.
¿Y si la Fed empieza a subir tasas de nuevo?
Entonces el dólar se fortalecería nuevamente. Estas monedas perderían el impulso. Por eso los analistas dicen que lo que ocurra en Estados Unidos es lo que realmente importa.
The Pulse
- El DXY toca sus niveles más bajos desde mayo al caer 0,82% semanal, golpeado por la pérdida de fe en nuevas alzas de la Fed y por el anuncio de recompras de deuda del Tesoro que empuja los rendimientos a la baja.
- El peso colombiano lidera el mundo con un avance de 2,89% en la semana, mientras el real brasileño sube 1,16% y el peso mexicano 0,67%, arrastrando consigo al sol peruano, el guaraní y otras divisas regionales.
- Las tasas de interés locales —12% en Colombia, 14% en Brasil, 6,50% en México— convierten al carry trade en el motor silencioso detrás de estos movimientos, atrayendo capitales que buscan rendimiento fuera de Estados Unidos.
- Analistas como Felipe Barragán advierten que el dólar está perdiendo su rol histórico de refugio cuando la fuente del estrés es la propia política de Washington, lo que amplifica el efecto sobre activos emergentes.
- Citi recorta su previsión del DXY a 98,34 y Bank of America advierte que una caída adicional dependerá de si el rendimiento del bono a 30 años logra bajar del 5%, umbral que el viernes aún no había sido alcanzado.
En una semana que el dólar no olvidará fácilmente, las monedas de América Latina han encontrado en la debilidad estadounidense un espejo que las devuelve más fuertes. El índice DXY cae a mínimos desde mayo, presionado por expectativas menguantes de alzas de la Fed y maniobras del Tesoro sobre su deuda de largo plazo, mientras el peso colombiano, el real brasileño y el peso mexicano avanzan impulsados por diferenciales de tasas que hacen del carry trade una estrategia irresistible. Es el recordatorio de que la fortaleza de una moneda no siempre nace de sí misma, sino a veces del tropiezo ajeno.
El dólar atraviesa su peor semana desde agosto: el índice DXY ha caído 0,82% y ha tocado mínimos desde mayo. Dos fuerzas convergen detrás de este retroceso: las expectativas cada vez más bajas de nuevas alzas de la Reserva Federal y un anuncio del Tesoro sobre recompras de deuda de largo plazo que ha presionado los rendimientos hacia abajo. Esa debilidad ha abierto una ventana para las monedas latinoamericanas.
El peso colombiano encabeza el avance regional con una ganancia semanal de 2,89%, consolidándose como la moneda más fuerte del mundo en lo que va del año. Le siguen el real brasileño con 1,16% y el peso mexicano con 0,67%. Otras divisas de la región también se han fortalecido. El hilo común es la combinación de debilidad del dólar y altas tasas locales que alimentan flujos de carry trade: Colombia opera con una tasa de política en 12%, Brasil con una Selic en 14% y México con Banxico en 6,50%.
Los analistas ven algo más profundo que un movimiento pasajero. Felipe Barragán, de Pepperstone, señala que el rol del dólar como refugio financiero está siendo cuestionado cuando la fuente del estrés es la propia política de Washington. Janneth Quiroz, de Monex, subraya que el carry trade sigue siendo el elemento central para explicar la fortaleza del peso mexicano, complementado por liquidez y volatilidad contenida.
Citi ha reducido su previsión a tres meses para el DXY de 102,12 a 98,34. Michael Hartnett, de Bank of America, anticipa una caída adicional si el rendimiento del bono a 30 años no logra bajar del 5%, nivel que el viernes rondaba el 5,2%. Lo que venga dependerá de factores fuera del control latinoamericano: las decisiones de la Fed, el comportamiento de los rendimientos del Tesoro y las recompras de deuda marcarán cuánto pueden conservar estas monedas del impulso que hoy las pone en el centro de la atención global.
El dólar atraviesa su peor semana desde agosto, y esa debilidad ha abierto una ventana de oportunidad para las monedas de América Latina. El índice del dólar, conocido como DXY, ha caído 0,82% durante la semana y ha tocado sus niveles más bajos desde mayo. Detrás de este retroceso hay dos fuerzas convergentes: las expectativas cada vez más bajas de que la Reserva Federal siga subiendo tasas de interés, y un anuncio del Tesoro estadounidense sobre recompras de deuda de largo plazo que ha presionado los rendimientos hacia abajo.
En América Latina, el movimiento ha sido marcado. El peso colombiano encabeza el avance regional con una ganancia de 2,89% en la semana, consolidándose como la moneda más fuerte del mundo en lo que va del año. Le sigue el real brasileño, que ha ganado 1,16%, y el peso mexicano, con un avance de 0,67%. Otras divisas de la región—el peso dominicano, el uruguayo, el sol peruano y el guaraní paraguayo—también se han fortalecido. Lo que une a estos movimientos es una combinación de factores: la debilidad del dólar actúa como viento de cola, pero las altas tasas de interés locales y los flujos de carry trade amplifican el movimiento.
El peso colombiano es el caso más ilustrativo. Con una tasa de política monetaria en 12% y una inflación de 6,1% en junio, el diferencial frente a Estados Unidos es lo suficientemente atractivo como para que los inversionistas busquen rendimiento en activos denominados en pesos. Esa demanda refuerza la moneda cuando el dólar pierde terreno. Brasil opera con una lógica similar: su tasa Selic se sitúa en 14%, después de cuatro recortes consecutivos, lo que mantiene uno de los diferenciales de tasas más elevados entre las grandes economías. A esto se suma un superávit comercial que proporciona otra fuente de respaldo. México, por su parte, ha visto su peso apreciarse más de 5% durante 2026, alcanzando niveles no vistos desde 2024, mientras Banxico mantiene su tasa de referencia en 6,50%.
Los analistas ven en esto algo más profundo que un movimiento coyuntural. Felipe Barragán, de Pepperstone, señala que el rol tradicional del dólar como cobertura de portafolio o refugio financiero está siendo cuestionado abiertamente. Cuando la fuente de estrés es la propia política de Washington, el dólar pierde su función de refugio. Esa debilidad se ha convertido en un catalizador para las divisas, materias primas y activos emergentes. Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico de Monex, subraya que el carry trade sigue siendo un elemento importante para explicar la fortaleza del peso mexicano, complementado por la liquidez del mercado y una volatilidad contenida.
Citi ha reducido su previsión a tres meses para el DXY de 102,12 a 98,34, considerando que las mayores recompras del Tesoro añaden presión sobre la moneda mediante menores rendimientos estadounidenses. Sin embargo, la persistencia de esta debilidad dependerá en gran medida de lo que ocurra en los mercados de deuda estadounidenses. Michael Hartnett, estratega de Bank of America, anticipa una caída adicional de la moneda si el secretario del Tesoro, Scott Bessent, no logra llevar el rendimiento a 30 años por debajo del 5%. El viernes, ese rendimiento rondaba el 5,2%.
Lo que viene dependerá de factores que están fuera del control de América Latina. Las expectativas sobre la Fed, el comportamiento de los rendimientos del Tesoro y las recompras de deuda seguirán marcando la trayectoria del dólar. Mientras tanto, las tasas locales y los riesgos propios de cada economía determinarán cuánto pueden conservar las monedas latinoamericanas de este impulso que, por ahora, las ha puesto en el centro de la atención de los mercados globales.
Notable Quotes
El rol tradicional del dólar como cobertura de portafolio o refugio financiero empieza a cuestionarse abiertamente— Felipe Barragán, analista de Pepperstone
El carry trade sigue siendo un elemento importante para explicar la fortaleza del peso— Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico de Monex