En julio, el consumo masivo argentino volvió a contraerse, aunque con menor intensidad que en meses anteriores, sugiriendo que el gasto de los hogares podría estar tocando un piso. Los datos de Scentia y NielsenIQ revelan un paisaje desigual según el canal de venta, donde el comercio electrónico avanza con fuerza mientras los almacenes y kioscos acusan el golpe más duro. Esta fotografía convive con una disputa de fondo sobre cómo se mide la realidad económica: lo que el Gobierno llama máximos históricos de consumo privado y lo que los hogares experimentan en el mostrador son, metodológicamente
El consumo masivo cayó 2,6% en julio, pero mostró leve recuperación mensual
La caída se moderó, pero sigue siendo caída
¿Por qué dos consultoras miden el consumo masivo de manera tan diferente?
Porque cada una relevancia canales distintos y usa metodologías propias. Scentia ve caídas más profundas; NielsenIQ ve caídas menores. Ambas son válidas, pero miden universos ligeramente diferentes.
¿Qué significa que julio haya mejorado respecto a junio?
Que la caída se moderó. No es recuperación en términos absolutos, sino que la velocidad de la contracción se desaceleró. Es como frenar un auto que baja una pendiente: sigue bajando, pero menos rápido.
¿Por qué los supermercados van mejor que los almacenes?
Los supermercados tienen poder de compra, pueden absorber costos, ofrecen promociones. Los almacenes y kioscos son más pequeños, más vulnerables a cambios en el poder adquisitivo de sus clientes. Cuando la gente aprieta el cinturón, compra en lugares más cercanos pero gasta menos.
¿El comercio electrónico realmente creció 39,9%?
Sí, pero hay que contextualizarlo. Partía de una base más baja que hace un año. Es crecimiento real, pero también refleja un cambio de hábitos y quizás precios más competitivos online.
¿Entonces el presidente tiene razón o no?
Depende de qué se mida. Si miras consumo privado total —incluyendo servicios, importaciones, turismo—, sí hay crecimiento. Si miras lo que la gente gasta en alimentos y productos de consumo diario en comercios, hay contracción. Son dos realidades que coexisten.
The Pulse
- El consumo masivo cayó 2,6% interanual en julio, pero la contracción se moderó respecto a junio, abriendo una pequeña ventana de esperanza para la demanda interna.
- La caída no golpeó a todos por igual: supermercados apenas retrocedieron 0,6%, mientras almacenes y kioscos se desplomaron 6,1%, profundizando la fractura entre canales.
- El comercio electrónico creció 39,9% interanual, convirtiéndose en el único gran ganador de un mercado que busca nuevos equilibrios.
- La comparación mensual ofrece un dato alentador: julio creció 4,2% respecto a junio en todos los canales, señal de una posible estabilización.
- El presidente Milei afirmó que el consumo privado está en máximos históricos, pero la diferencia no es política sino metodológica: las cuentas nacionales incluyen turismo, importaciones y servicios que el consumo masivo en góndola no contempla.
- Con una retracción acumulada de 2,9% en los primeros siete meses del año, la estabilización aún no alcanza para borrar el deterioro de 2025.
En julio, el consumo masivo argentino volvió a contraerse, aunque con menor intensidad que en meses anteriores, sugiriendo que el gasto de los hogares podría estar tocando un piso. Los datos de Scentia y NielsenIQ revelan un paisaje desigual según el canal de venta, donde el comercio electrónico avanza con fuerza mientras los almacenes y kioscos acusan el golpe más duro. Esta fotografía convive con una disputa de fondo sobre cómo se mide la realidad económica: lo que el Gobierno llama máximos históricos de consumo privado y lo que los hogares experimentan en el mostrador son, metodológicamente, cosas distintas.
En julio, el consumo masivo retrocedió 2,6% respecto al mismo mes del año anterior, según Scentia. Sin embargo, ese número esconde un matiz relevante: la caída fue más leve que la de junio, cuando la contracción había llegado a 2,7%. Ese pequeño alivio sugiere que el gasto de los hogares podría estar encontrando un piso, aunque en el acumulado de los primeros siete meses la retracción llega a 2,9%.
El desempeño fue marcadamente dispar según el canal. Los supermercados apenas cayeron 0,6% interanual, mientras que almacenes y kioscos retrocedieron 6,1%, un resultado que Scentia atribuye en parte a una base de comparación desfavorable del año anterior. El comercio electrónico fue la excepción: creció 39,9% interanual. Cuando se mira la evolución mensual, el panorama mejora: julio mostró una recuperación de 4,2% respecto a junio en todos los canales relevados.
NielsenIQ ofreció una lectura similar pero más moderada: su canasta cayó apenas 0,7% interanual en julio, y en el acumulado del año no registró variaciones. Los kioscos fueron los más golpeados con 3,9% de retracción, mientras que los autoservicios independientes pequeños crecieron 10% interanual.
Estos datos llegaron un día después de que el presidente Milei afirmara, en el Council of the Americas, que el consumo privado se encuentra en máximos históricos. La aparente contradicción tiene una explicación técnica: el Gobierno utiliza las cuentas nacionales del Indec, que incluyen turismo al exterior, bienes importados, servicios públicos, nafta y servicios financieros. Esa metodología registró un crecimiento del consumo privado de 7,9% en 2025, pero mide una realidad más amplia que las ventas en góndola. Son dos formas distintas de observar el mismo fenómeno, y cada una revela una parte distinta de la verdad.
En julio, el consumo masivo volvió a retroceder. Las ventas cayeron 2,6% respecto al mismo mes del año anterior, según datos de la consultora Scentia. Pero hay un matiz importante en esta caída: fue más leve que la del mes anterior. En junio, la contracción había alcanzado 2,7% interanual. Ese pequeño respiro sugiere que la presión sobre el gasto de los hogares podría estar encontrando un piso, al menos por ahora. En lo que va del año, sin embargo, la retracción acumulada es más profunda: 2,9% en los primeros siete meses.
Lo que ocurrió en julio no fue uniforme. Los supermercados mostraron una desaceleración marcada en sus caídas, registrando apenas 0,6% de contracción interanual. Los autoservicios independientes cayeron 1,2%. Pero almacenes y kioscos sufrieron mucho más: retrocedieron 6,1%. Scentia sugiere que este último resultado podría estar distorsionado por la base de comparación del año anterior, cuando ese canal había tenido un desempeño positivo. Mientras tanto, el comercio electrónico fue la excepción clara: creció 39,9% interanual, y las farmacias avanzaron 2,7%.
Cuando se compara julio con junio, el panorama cambia. El consumo masivo mostró una recuperación de 4,2% mes a mes, y ese crecimiento se observó en todos los canales relevados. Es un dato que sugiere cierta estabilización después de meses de presión.
Otro relevamiento, realizado por NielsenIQ, pintó un cuadro algo diferente pero en la misma dirección. La canasta que mide esa consultora se contrajo apenas 0,7% interanual en julio, una caída mucho menor que la de Scentia. En el acumulado del año, NielsenIQ no registró variaciones. Por canales, los kioscos fueron los más golpeados con 3,9% de retracción interanual. El canal tradicional —almacenes, tiendas de barrio, kioscos y despensas— cayó 3,2%. Las cadenas de supermercados y autoservicios retrocedieron 0,6%, y las perfumerías 0,4%. El único canal con crecimiento fue el de autoservicios independientes pequeños, que registraron un aumento de 10% interanual.
Estos números llegaron un día después de que el presidente Javier Milei afirmara nuevamente que el consumo privado se encuentra en máximos históricos. Durante su discurso en el Council of the Americas, el mandatario sostuvo que tanto el consumo privado como el PBI y las exportaciones estaban en sus niveles más altos. También cuestionó las mediciones basadas en encuestas, defendiendo los datos oficiales del Gobierno. Criticó lo que llamó "encuestitas berretas" realizadas por sus adversarios.
La brecha entre lo que dice el Gobierno y lo que muestran estos relevamientos de consumo masivo radica en qué mide cada indicador. El Gobierno utiliza la metodología de las cuentas nacionales del Indec, que define el consumo privado de forma mucho más amplia que las ventas de productos de consumo masivo en comercios. En esa metodología, el consumo privado incluye turismo en el exterior, bienes importados, servicios públicos como gas, electricidad y agua, nafta, y servicios financieros y de salud. Por eso, aunque el consumo privado medido por las cuentas nacionales registró un crecimiento de 7,9% en 2025, eso no significa necesariamente que el consumo en el mercado interno —lo que la gente entiende por "consumo"— haya crecido en la misma magnitud. Son dos formas distintas de medir una realidad que, claramente, se ve diferente según desde dónde se la observe.
Notable Quotes
El consumo privado está en máximos históricos, igual que el PBI, igual que las exportaciones— Presidente Javier Milei, en el Council of the Americas