Durante más de medio siglo, el Chevrolet Camaro encarnó una idea muy concreta de libertad americana: dos puertas, motor rugiente y carretera abierta. Ahora, General Motors contempla disolver esa imagen en algo más complejo y más ambicioso: un sedán fastback de cuatro puertas con hasta 668 caballos de fuerza, capaz de sentarse a la mesa con el BMW Serie 5 y el Audi A6. Es la historia de un ícono que, para sobrevivir, debe preguntarse si la tradición es una herencia o una jaula.