En la economía doméstica española, los llamados 'gastos hormiga' —pequeños desembolsos cotidianos que nadie anota ni presupuesta— pueden sumar cientos de euros al año sin que el hogar lo perciba. En un momento en que la tasa de ahorro familiar ha caído a su nivel más bajo en tres años, la pregunta no es si hay que suprimirlos, sino si se eligen con conciencia. La sabiduría financiera, según quienes estudian el comportamiento del consumidor, no reside en la austeridad sino en la lucidez: saber exactamente a dónde va el dinero antes de decidir si ese destino merece la pena.