EE.UU. autoriza a World Liberty Financial a operar como banco de criptomonedas

El imperio cripto de Trump sigue expandiéndose con el respaldo de los reguladores
Mientras el Senado bloquea la ley de regulación de criptomonedas por conflictos de interés, la administración continúa aprobando licencias para empresas de la familia presidencial.
Mark

¿Por qué es tan importante que World Liberty Financial tenga esta licencia bancaria?

Mimi

Porque cambia lo que la empresa puede hacer. Ahora puede emitir directamente su propia moneda estable y custodiar dinero de clientes, funciones que antes hacía otra compañía. Es un paso hacia la legitimidad financiera.

Mark

Pero ¿no hay un problema obvio aquí? Los hijos del presidente gestionan esta empresa.

Mimi

Exactamente. Ese es el conflicto que tiene bloqueado todo. Trump ingresó más de 1.200 millones de euros el año pasado de negocios cripto familiares, y ahora su administración está aprobando licencias para esas mismas empresas.

Mark

¿Y por qué no simplemente prohíben a los hijos hacer negocios cripto?

Mimi

Porque la ley que lo haría, la Clarity Act, está bloqueada en el Senado. Los demócratas dicen que las restricciones propuestas son insuficientes: solo prohíben que los cónyuges del presidente hagan esto, no los hijos.

Mark

Entonces, ¿quién gana aquí?

Mimi

Trump gana. Su empresa obtiene la licencia que necesitaba. La industria cripto gana porque obtiene más legitimidad. Pero la democracia pierde claridad sobre dónde terminan los intereses privados del presidente y dónde comienzan sus deberes públicos.

Mark

¿Esto significa que Estados Unidos será la capital cripto del mundo?

Mimi

Todavía no. La administración quería eso, pero está atrapada. Tiene reguladores aprobando licencias, pero no tiene la ley que la industria realmente necesita. Es un progreso a medias, y muy controvertido.

  • La OCC otorga a World Liberty Financial una licencia bancaria preliminar que le permite emitir directamente el USD1, la cuarta stablecoin más grande del mundo, sin depender de intermediarios como BitGo.
  • Los ingresos cripto de Trump superaron los 1.228 millones de euros en 2025, una cifra que ha encendido la indignación demócrata y paralizado el debate legislativo sobre regulación del sector.
  • La Clarity Act, pieza clave de la agenda cripto republicana, sigue atascada en el Senado porque las restricciones anticonflicto propuestas excluyen a los hijos de los funcionarios, precisamente quienes gestionan los negocios de Trump.
  • La SEC aplazó sin fecha una reunión pública sobre regulación de criptoactivos, dejando a la industria en un limbo jurídico que, paradójicamente, no ha frenado la expansión del imperio digital presidencial.
  • El sector cripto presiona con urgencia para obtener una ley antes de que el calendario electoral de mitad de mandato absorba toda la atención del Congreso en otoño.

En el cruce entre el poder político y la innovación financiera, el regulador bancario estadounidense ha concedido a World Liberty Financial —empresa cripto gestionada por los hijos del presidente Trump— una licencia preliminar para operar como banco de criptomonedas, emitir su propia moneda estable y custodiar activos digitales. La decisión amplía el alcance de un imperio familiar que ya generó más de mil millones de euros en 2025, al tiempo que el marco legal que debería gobernar todo este ecosistema permanece bloqueado en el Senado por las mismas contradicciones que la decisión encarna. Es el retrato de una era en que la frontera entre el interés público y el privado se vuelve cada vez más difícil de trazar.

El regulador bancario estadounidense, la Oficina del Contralor de la Moneda, ha dado luz verde preliminar a World Liberty Financial para operar como banco de criptomonedas. La empresa, gestionada por los hijos del presidente Trump, podrá emitir directamente su stablecoin USD1 —ya la cuarta más grande del mercado, con una valoración de unos 4.000 millones de dólares— y custodiar activos digitales de clientes, funciones que hasta ahora delegaba en BitGo. Aunque la aprobación es provisional, representa un salto cualitativo para una compañía que nació durante la campaña electoral de Trump.

La decisión llega envuelta en una controversia política de fondo. La última declaración financiera del presidente reveló que ingresó aproximadamente 1.228 millones de euros en 2025 gracias a sus negocios cripto familiares, una cifra que ha reavivado el debate sobre los conflictos de interés en la Casa Blanca. Ese debate, a su vez, ha bloqueado la Clarity Act, el proyecto legislativo estrella de la administración para crear un marco regulatorio estable para las criptomonedas. Los demócratas, cuyo apoyo es imprescindible para su aprobación, rechazan el borrador porque las restricciones para funcionarios públicos no se extienden a sus hijos —precisamente quienes dirigen los negocios de Trump en este sector.

La industria cripto lleva años aspirando a transformarse: de plataformas de comisiones a entidades con funciones bancarias plenas. World Liberty Financial siguió ese camino al solicitar la licencia en enero, aunque con límites claros: no podrá aceptar depósitos ni conceder préstamos. Mientras tanto, la SEC aplazó sin nueva fecha una reunión pública sobre regulación de criptoactivos, y tanto ella como la Comisión de Futuros siguen trabajando en normas sectoriales que la industria considera insuficientes sin el respaldo de una ley del Congreso.

El tiempo apremia. Los republicanos querían cerrar la normativa antes del receso de agosto —una promesa central de la administración y una exigencia de una industria que invirtió millones en la campaña de Trump—, pero el consenso bipartidista se ha roto. Según el calendario previsto, el debate debería retomarse en septiembre, con muy poco margen antes de que las elecciones de mitad de mandato monopolicen la agenda legislativa. Por ahora, el sector más dinámico de las finanzas globales avanza sin red legal, mientras el imperio cripto presidencial sigue creciendo con el aval de los propios reguladores.

La Oficina del Contralor de la Moneda estadounidense acaba de dar luz verde a World Liberty Financial para operar como banco de criptomonedas, una decisión que marca un hito en la ambición de la administración Trump de convertir a Estados Unidos en la capital mundial de los activos digitales. La empresa, gestionada por los hijos del presidente, podrá ahora emitir directamente su stablecoin USD1, custodiar activos digitales de clientes y gestionar sus reservas, funciones que hasta ahora realizaba BitGo. Aunque la aprobación es preliminar, representa un paso significativo para una compañía cuya moneda estable ya es la cuarta más grande del mercado, valorada en aproximadamente 4.000 millones de dólares.

La autorización llega en un contexto de tensiones políticas profundas. La administración Trump se propuso un objetivo ambicioso para este mandato: crear un marco regulatorio estable para las criptomonedas a través de la Clarity Act, un proyecto legislativo que sigue atascado en el Senado. El obstáculo no es técnico sino político: la controversia generada por los propios negocios cripto del presidente ha generado dudas sobre si existen salvaguardias suficientes para evitar que los funcionarios públicos se beneficien de estos negocios. La última declaración financiera anual de Trump, publicada en julio, reveló que el presidente ingresó aproximadamente 1.228 millones de euros el año anterior gracias a los negocios cripto de su imperio familiar, una cifra que desató la indignación de los demócratas y críticas severas de expertos en ética.

La polémica ha bloqueado repetidamente la tramitación de la Clarity Act. La bancada demócrata, cuyo apoyo es necesario para aprobar la normativa, rechazó el nuevo borrador de la ley al considerar insuficientes las medidas destinadas a impedir que los cargos públicos se beneficien de la actividad cripto. Aunque el texto introducía cláusulas que prohibirían a los altos cargos emitir o promocionar criptomonedas durante su mandato, las restricciones se extienden únicamente a los cónyuges y no a los hijos. En el caso de Trump, son precisamente sus hijos quienes gestionan buena parte de los negocios familiares vinculados a este sector. Expertos en ética vieron en el borrador una suerte de atajo legal que, de facto, no limitaría los negocios de Trump, especialmente porque muchos de sus proyectos empresariales se lanzaron antes de su regreso a la Casa Blanca: la memecoin se lanzó pocos días antes de que tomara posesión, mientras World Liberty Financial se fundó durante su campaña electoral.

La industria cripto, por su parte, ha vivido durante años al ritmo de la volatilidad del mercado. Los altibajos en el precio de las criptomonedas han provocado explosiones del negocio seguidas de períodos de sequía, lo que ha impulsado a muchas compañías a diversificar sus operaciones. No solo integran nuevos productos criptos, acciones o derivados en sus plataformas, sino que aspiran a evolucionar de un modelo basado en el cobro de comisiones a asumir funciones propias de los bancos tradicionales. World Liberty Financial solicitó la autorización en enero de este año, siguiendo el camino de otras empresas del sector que buscan asemejarse cada vez más a las entidades financieras convencionales. Sin embargo, a diferencia de un banco tradicional, la empresa no podrá aceptar depósitos ni otorgar préstamos.

Incluir requisitos más estrictos se ha convertido en una condición indispensable para los demócratas y ha puesto en riesgo el consenso bipartidista que los republicanos buscaban alcanzar antes del receso de agosto. La urgencia no era casual: querían aprobar la normativa a toda costa antes de ese receso, no solo porque era una de las grandes promesas de esta administración, sino también porque es una de las principales reivindicaciones de la industria, que ha invertido millones de dólares en la campaña presidencial que llevó a la elección de Trump y en las elecciones de medio mandato previstas para noviembre. Según el calendario previsto, la normativa debería volver a debatirse en el Senado en septiembre, dejando muy poco margen antes de que la atención de los legisladores se centre en las elecciones de mitad de mandato.

Como respuesta a este nuevo bloqueo, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos tenía previsto celebrar una reunión pública para presentar nuevas iniciativas sobre regulación de criptoactivos y mercados tokenizados. Sin embargo, a última hora, el organismo la aplazó sin fijar una nueva fecha. Así, la capital cripto del planeta está ahora en el limbo. Aunque la SEC presente nuevas reglas y la Comisión de Negociación de Futuros sobre Materias Primas continúe trabajando en normas que podrían beneficiar al sector, la industria insiste en que estas directrices no pueden sustituir a una ley aprobada por el Congreso. La ausencia de una normativa específica mantiene al sector en una situación de incertidumbre jurídica, aunque no ha impedido que el imperio cripto de Trump siga expandiéndose con el respaldo de los reguladores.

La bancada demócrata rechazó el nuevo borrador de la ley al considerar insuficientes las medidas destinadas a impedir que los cargos públicos se beneficien de la actividad cripto
— Senado estadounidense
La industria insiste en que las directrices regulatorias no pueden sustituir a una ley aprobada por el Congreso
— Industria de criptomonedas
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