Dos veces al año, millones de personas ajustan sus relojes como si el tiempo mismo pudiera negociarse con el Estado. El 1 de noviembre de 2026, Estados Unidos repetirá ese ritual al regresar al horario estándar, aunque por primera vez en décadas el gesto podría ser el último: el Congreso debate si abolir el cambio mediante la Ley de Protección Solar. En ese debate conviven dos visiones del bienestar humano —la productividad económica y la salud del cuerpo— que rara vez hablan el mismo idioma.