El 12 de agosto, la península Ibérica contemplará un eclipse solar total por primera vez en más de un siglo, un acontecimiento que convocará a millones de miradas hacia el cielo. Sin embargo, la maravilla astronómica trae consigo un riesgo silencioso: la retina humana no siente dolor mientras se destruye, y las gafas de sol convencionales, lejos de proteger, crean una falsa seguridad que prolonga la exposición a una radiación capaz de causar ceguera permanente. Solo la certificación adecuada o la observación indirecta separan el asombro del daño irreversible.
Eclipse solar: por qué las gafas de sol no protegen la vista
Exposición ocular sin protección adecuada puede causar retinopatía solar y ceguera permanente, especialmente en menores y personas mayores.