Cada agosto, Málaga recuerda que su identidad fue forjada en un momento preciso: la tarde del 19 de agosto de 1487, cuando los Reyes Católicos entraron en la ciudad y cerró una era. En 2026, esa memoria volvió a caminar por las calles del centro histórico con doscientos figurantes, antes de que cuatrocientos cuarenta drones y casi seis mil efectos pirotécnicos convirtieran el cielo nocturno en un espectáculo que mezcla siglos de historia con la precisión de la tecnología contemporánea. La Feria de Málaga inaugura así una semana en la que la ciudad celebra, simultáneamente, lo que fue y lo que