En el cruce entre la tecnología y el delito, dos hombres de Córdoba fueron detenidos en Tucumán acusados de haber desarmado, con silenciosa precisión electrónica, los sistemas de seguridad de vehículos ajenos durante casi un mes de 2025. Su método —inhibidores que engañan a las cerraduras modernas— revela cómo las herramientas del progreso pueden convertirse en instrumentos de despojo. La justicia tucumana les ha concedido cincuenta días para construir el relato completo de lo que se llevaron y de quién fue responsable de cada acto.