En las aguas que Filipinas reclama como propias, un dron autónomo del tamaño de una maleta se acercó silenciosamente a un destructor de guerra chino y lo filmó. Lo que esta imagen revela no es solo una tensión geopolítica en el Mar del Sur de China, sino una transformación más profunda: la tecnología privada y de bajo costo está redibujando los límites del poder naval, antes reservado a los Estados y sus flotas millonarias. El 16 de junio de 2025, a 105 kilómetros al noroeste de Luzón, una máquina de 240.000 dólares hizo lo que antes requería submarinos, aeronaves tripuladas o buques de guerra