En la isla donde el peso cubano lleva años cediendo terreno frente a las divisas extranjeras, el martes 22 de septiembre marcó un nuevo umbral: el dólar alcanzó los 720 pesos y el euro los 823 en el mercado informal, sus niveles más altos en treinta días. La distancia entre lo que dicta el Estado y lo que negocia la calle —cincuenta pesos por dólar, cincuenta y cinco por euro— no es solo una cifra, sino el mapa de una economía que vive en dos realidades simultáneas. Para millones de cubanos que dependen de remesas y divisas, cada peso de diferencia es una decisión cotidiana entre lo oficial y