En el verano de 2026, el ahorro minorista europeo vive un momento inusual: los tipos de interés del Banco Central Europeo han dejado margen suficiente para que entidades digitales y tradicionales compitan por captar liquidez ofreciendo hasta un 3,10% TAE sin exigir la domiciliación de la nómina. Es una ventana que existe, pero que caduca: detrás de cada cifra llamativa suele haber un plazo corto, un techo de saldo o una condición que transforma la promesa en algo más modesto. La sabiduría financiera de siempre sigue vigente: lo que importa no es el número grande del escaparate, sino lo que que