Dólar en Venezuela supera 3,1 millones de bolívares mientras Maduro advierte sobre nuevas variantes de COVID-19

El sistema Covax tiene una deuda con Venezuela, pero la OPS decía lo contrario
Maduro y los organismos internacionales ofrecían versiones contradictorias sobre quién debía dinero por las vacunas.

En la primera semana de junio de 2021, Venezuela registró un tipo de cambio que condensaba años de erosión económica: más de tres millones de bolívares por cada dólar en el mercado informal. Al mismo tiempo, el país enfrentaba la llegada de nuevas variantes del coronavirus en sus fronteras y una disputa de versiones con organismos internacionales sobre el pago de vacunas, revelando cómo la crisis monetaria y la crisis sanitaria se alimentan mutuamente en un Estado bajo presión constante.

  • El dólar paralelo superó los 3,1 millones de bolívares, una cifra que ilustra la profundidad del colapso del poder adquisitivo venezolano.
  • Las variantes británica y andina del COVID-19 fueron detectadas en las fronteras con Colombia, elevando la alarma sanitaria en un país con vacunación prácticamente paralizada.
  • Maduro culpó al manejo pandémico colombiano por la entrada de los virus, mientras anunciaba medidas de contención en el estado Zulia.
  • El gobierno espera vacunas Covax en julio, pero la OPS reclama una deuda de 18 millones de dólares que Caracas niega, creando una contradicción pública sobre los pagos realizados.
  • La brecha entre lo que el gobierno dice haber pagado y lo que los organismos internacionales reportan como pendiente deja a Venezuela en una posición frágil frente a sus compromisos globales.

A comienzos de junio de 2021, el mercado paralelo venezolano registraba más de 3,1 millones de bolívares por dólar según DolarToday, una cifra que resumía años de deterioro económico acumulado. En ese mismo contexto, el presidente Nicolás Maduro anunció en su balance semanal televisado que el país había detectado dos variantes del coronavirus en sus fronteras: la variante británica ingresando por el estado Apure desde Colombia, y la variante andina identificada en la frontera del Zulia. Maduro atribuyó ambos contagios al manejo deficiente de la pandemia en territorio colombiano, señalando que la variante andina había circulado antes en Chile, Perú y Ecuador.

Frente a estos hallazgos, el gobierno anunció medidas de contención en Zulia, aunque la campaña de vacunación permanecía prácticamente detenida. Maduro depositó sus esperanzas en la llegada de dosis a través del mecanismo Covax en julio, pero esa expectativa chocaba con una disputa financiera: mientras el mandatario sostenía que Venezuela había realizado un depósito en abril y aguardaba las vacunas prometidas, la Organización Panamericana de la Salud afirmaba que era el país el que adeudaba cerca de 18 millones de dólares al programa.

La contradicción entre ambas versiones reflejaba algo más profundo que un simple desacuerdo contable. Maduro había declarado en abril que su gobierno había pagado unos 120 millones de dólares para asegurar 11 millones de dosis, pero semanas después los organismos internacionales reportaban una deuda significativa sin saldar. Esa brecha entre el relato oficial y los registros externos ilustraba las dificultades de Venezuela para sostener sus compromisos financieros internacionales, mientras el bolívar continuaba su caída libre en el mercado informal.

A finales de la primera semana de junio de 2021, el dólar en Venezuela alcanzaba un precio que reflejaba años de deterioro económico: más de 3,1 millones de bolívares en el mercado paralelo. Mientras la moneda estadounidense se cotizaba en 3.129.771,64 bolívares según los registros de DolarToday, el gobierno enfrentaba una crisis sanitaria que se agravaba con la llegada de nuevas variantes del coronavirus.

Nicolás Maduro anunció durante su balance semanal de la pandemia, transmitido por la televisión pública VTV, que Venezuela había detectado dos variantes preocupantes del COVID-19 en sus fronteras. La variante británica había cruzado desde Colombia a través del estado Apure, mientras que la variante andina había sido identificada en la frontera del Zulia. El mandatario atribuyó la entrada de estos virus al manejo deficiente de la pandemia en territorio colombiano, señalando que la variante andina, que había circulado previamente en Chile, Perú y Ecuador, ahora se propagaba en Colombia antes de llegar a Venezuela.

Ante el hallazgo de la variante andina, Maduro aseguró que el gobierno había implementado medidas de contención epidemiológica en el estado Zulia. Sin embargo, la respuesta sanitaria del país se veía limitada por una situación de vacunación que permanecía en suspenso. El mandatario expresó su esperanza de que en julio llegaran nuevas dosis a través del mecanismo Covax, el programa de distribución de vacunas auspiciado por la Organización Mundial de la Salud.

Pero la relación entre Venezuela y Covax estaba tensionada por cuestiones de pago. Maduro sostuvo que el sistema Covax tenía una deuda pendiente con el país, argumentando que Venezuela había realizado un depósito en abril y permanecía a la espera de las vacunas comprometidas. Sin embargo, la Organización Panamericana de la Salud presentaba una versión diferente de los hechos: según la OPS, era Venezuela la que debía aproximadamente 18 millones de dólares al mecanismo Covax.

Esta discrepancia en los registros de pagos reflejaba la complejidad de la situación financiera venezolana. Maduro había afirmado en abril que el gobierno había cancelado unos 120 millones de dólares para asegurar 11 millones de dosis de vacunas. Pero un mes y medio después, la OPS reclamaba una porción significativa de ese pago que, según su información, no había sido completado. La brecha entre lo que el gobierno decía haber pagado y lo que los organismos internacionales reportaban como deuda pendiente ilustraba las dificultades de Venezuela para cumplir sus compromisos financieros internacionales en medio de una crisis económica profunda, mientras el dólar seguía su ascenso imparable en el mercado paralelo.

De la frontera de Apure pasó la variante británica y en la frontera del Zulia hemos detectado la variante andina
— Nicolás Maduro, durante su balance semanal de la pandemia
El sistema Covax tiene una deuda con Venezuela. Le hicimos un depósito en abril y estamos a la espera de las vacunas
— Nicolás Maduro
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué el precio del dólar en Venezuela alcanzó esos niveles tan altos en junio de 2021?

Model

Era el resultado de años de inflación acumulada, fuga de capitales y pérdida de confianza en la moneda local. El bolívar simplemente no valía nada en comparación con el dólar.

Inventor

¿Y qué tiene que ver la pandemia con todo esto?

Model

La pandemia exponía las grietas del sistema. El gobierno no tenía recursos para vacunas, pero tampoco podía admitir públicamente que no podía pagar. Entonces culpaba a Colombia y hablaba de deudas de otros.

Inventor

¿Realmente Venezuela había pagado esos 120 millones de dólares que Maduro mencionó?

Model

Eso es lo que nadie sabía con certeza. El gobierno decía una cosa, la OPS decía otra. En una economía colapsada, los registros financieros se vuelven confusos, o deliberadamente opacos.

Inventor

¿Qué pasaba con la gente que necesitaba vacunarse?

Model

Estaban atrapados en el medio. El gobierno prometía vacunas que no llegaban, y la población no sabía si era por falta de dinero, por disputas diplomáticas, o por ambas cosas.

Inventor

¿Era creíble la advertencia de Maduro sobre las nuevas variantes?

Model

Probablemente había variantes reales en las fronteras. Pero el anuncio también servía para desviar la atención de los problemas económicos y de vacunación. Era una forma de mantener el control del relato.

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