En la noche del 31 de agosto, bajo las luces de la cancha Arthur Ashe, Novak Djokovic —el hombre que durante dos décadas pareció inmune al tiempo— cedió ante su propio cuerpo y ante un joven argentino llamado Mariano Navone. La derrota en primera ronda del US Open no fue solo la más temprana de Djokovic en un Grand Slam desde 2006: fue el momento en que la pregunta sobre el fin de una era dejó de ser retórica. A los 39 años, entre vómitos, lágrimas y calambres, el campeón serbio se encontró frente a la pregunta que todo grande debe responder alguna vez: ¿hasta cuándo?
Djokovic se desmorona ante Navone en el US Open entre vómitos y lágrimas
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