A orillas del Danubio, donde el río ha retrocedido hasta niveles insólitos, la tierra ha devuelto lo que guardaba desde la Edad de Hielo: los huesos de un mamut que murió en el norte de Bulgaria hace decenas de miles de años. Un vecino del pueblo de Ryahovo los encontró por azar, sobresaliendo del barro, como si el tiempo hubiera decidido abrir por un momento su archivo más profundo. Lo que la sequía arrebata al presente, a veces lo restituye desde un pasado que creíamos sellado para siempre.