En las profundidades del tiempo geológico, una cicatriz continental de ochocientos millones de años guarda la clave de uno de los mayores enigmas de la ciencia de la Tierra. Un equipo internacional liderado por la Universidad de Southampton ha propuesto que la Gran Discordancia del Gran Cañón —una laguna de mil millones de años en el registro rocoso— fue esculpida por una megaescarpa colosal surgida durante la ruptura del supercontinente Rodinia. El hallazgo no solo resuelve un misterio generacional, sino que revela cómo las fuerzas invisibles que rompen los continentes siguen inscribiendo su