Durante décadas, los médicos trataron la esclerosis múltiple eliminando células inmunes dañinas sin comprender del todo por qué funcionaba. Un equipo internacional con sede en Bonn acaba de revelar que el cuerpo, al recibir ese tratamiento, no se limita a perder células problemáticas: simultáneamente convoca defensas protectoras alojadas en el intestino y las dirige hacia el sistema nervioso central. El hallazgo, publicado en Science Translational Medicine, no reescribe los protocolos clínicos de inmediato, pero sí amplía profundamente la comprensión de cómo el cuerpo humano se defiende a sí m