Descubren en Cantabria una nueva especie de avispa fósil de 105 millones de años

Una ventana casi perfecta al pasado, congelada en resina hace 105 millones de años
El ámbar de El Soplao preserva detalles anatómicos microscópicos imposibles de encontrar en otros yacimientos paleontológicos.
Mark

¿Por qué es tan importante encontrar una avispa fósil cuando hay tantos otros insectos en el ámbar?

Mimi

Las avispas evánidas son especialmente valiosas porque tienen un patrón de distribución muy amplio y variaciones morfológicas muy marcadas. Actúan como fósiles guía, lo que significa que su presencia ayuda a determinar la edad aproximada de los sedimentos. Además, esta especie nueva nos dice algo sobre cómo evolucionó este grupo durante el Cretácico medio.

Luke

Pero espera, ¿cuántas especies nuevas se han descrito realmente en El Soplao? El artículo dice más de 30, pero ¿eso significa 31 o 100? Y cuando dicen que Cretevania orgonomecorum es "más grande" que sus parientes en China y Myanmar, ¿tenemos medidas reales?

Mark

Buena pregunta. ¿Qué nos dice este descubrimiento sobre cómo era Europa hace 105 millones de años?

Mimi

Durante el Cretácico medio, la Península Ibérica era un mosaico de islas bajo mares tropicales. Había reptiles primitivos, plantas con flor recién desarrolladas e insectos de gran diversidad. Una avispa como esta vivía en un ambiente muy particular, una antigua zona costera donde coincidían ambientes continentales y marinos.

Luke

Eso es contexto, pero ¿qué nos dice específicamente esta avispa sobre ese mundo? ¿Qué comía? ¿Dónde anidaba? El ámbar nos da la forma de las alas, pero no necesariamente el comportamiento.

Mark

¿Cómo lograron identificar que era una especie completamente nueva?

Mimi

Utilizaron microscopía confocal y análisis 3D de alta precisión. Pudieron observar con exactitud milimétrica las antenas, la forma del tórax, la disposición de las patas y la venación de las alas. Esos detalles no coincidían con ninguna variante descrita hasta ahora, así que revisaron los límites diagnósticos del género.

Luke

Pero ¿quién hizo esa comparación? ¿Cuántas especies de Cretevania existen para comparar? El artículo menciona que el género está distribuido en China y Myanmar, pero no dice cuántas especies conocidas hay en total.

Mark

¿Qué hace que El Soplao sea tan especial comparado con otros yacimientos de fósiles?

Mimi

El ámbar tiene la capacidad de preservar tejidos blandos, estructuras delicadas, pigmentos y microdetalles anatómicos imposibles de observar en otros yacimientos. Mientras que otros fósiles conservan únicamente restos duros, aquí tenemos una ventana casi perfecta al pasado.

Luke

Cierto, pero ¿cuántos de esos 1.500 fósiles documentados realmente contienen tejidos blandos? ¿Es cada uno una joya de preservación o algunos son solo caparazones? El artículo no lo especifica.

  • Avispa fósil Cretevania orgonomecorum hallada en ámbar de 105 millones de años
  • El Soplao contiene más de 1.500 inclusiones fósiles documentadas, con más de 30 especies nuevas descritas
  • Colaboración internacional entre IGME-CSIC, Universidad de Barcelona, Universidad de Valencia, Academia China de las Ciencias y Museo de Historia Natural de Oxford
  • Yacimiento descubierto alrededor de 1908 en Herrerías, Valdáliga y Rionansa, Cantabria

Una avispa fósil única bautizada como Cretevania orgonomecorum fue hallada en ámbar excepcional con características anatómicas nunca antes descritas. El ámbar de El Soplao preserva tejidos blandos y microdetalles imposibles de observar en otros yacimientos, permitiendo análisis 3D de precisión milimétrica.

Investigadores internacionales identifican una nueva especie de avispa fósil de 105 millones de años en el yacimiento de El Soplao, Cantabria, ampliando el conocimiento sobre la evolución de las avispas evánidas del Cretácico.

En las entrañas de El Soplao, una caverna cantábrica descubierta hace más de un siglo durante labores mineras, yace una avispa atrapada en resina desde hace 105 millones de años. Los investigadores la han nombrado Cretevania orgonomecorum, y su anatomía no coincide con ninguna especie conocida hasta ahora. El hallazgo, publicado en la revista Palaeoentomology, representa un eslabón nuevo en la cadena evolutiva de las avispas evánidas y subraya por qué este yacimiento cántabro se ha convertido en uno de los territorios más valiosos de la paleontología europea.

Lo que hace excepcional a El Soplao no es simplemente que contenga fósiles, sino la manera en que los preserva. Mientras que otros yacimientos conservan únicamente los restos duros de los organismos, el ámbar de esta región mantiene congelados en el tiempo tejidos blandos, estructuras delicadas, pigmentos, venas alares e incluso detalles anatómicos microscópicos. Cuando los científicos examinaron la pieza de resina fosilizada con microscopía confocal y análisis tridimensional de alta precisión, pudieron observar con exactitud milimétrica las antenas del insecto, la forma de su tórax, la disposición de sus patas y la compleja venación de sus alas, un rasgo fundamental para diferenciar especies dentro de este grupo.

La avispa pertenece al género Cretevania, ampliamente distribuido en yacimientos del Cretácico de China y Myanmar. Sin embargo, el ejemplar cántabro es más grande y presenta una combinación de características que no encaja en ninguna de las variantes descritas hasta ahora. Esta discrepancia llevó a los investigadores a declararla como especie nueva y a revisar los límites diagnósticos del árbol evolutivo del género. El hallazgo amplía el catálogo fósil del Cretácico español y permite redefinir la clasificación interna de su propio linaje.

La investigación ha sido posible gracias a una colaboración internacional que incluye el Instituto Geológico y Minero de España, la Universidad de Barcelona, la Universidad de Valencia, la Academia China de las Ciencias y el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford. El Gobierno de Cantabria, el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Generalitat Valenciana proporcionaron financiación. El consejero cántabro de Cultura, Turismo y Deporte, Luis Martínez Abad, celebró el descubrimiento, destacando que El Soplao sigue siendo una gran fuente de información científica con relevancia global. Enrique Peñalver, investigador del IGME-CSIC, señaló que el hallazgo amplía el conocimiento sobre la evolución de las avispas evánidas y confirma la extraordinaria riqueza paleontológica del ámbar español.

Durante el Cretácico medio, la época en la que vivió Cretevania orgonomecorum, gran parte de Europa estaba sumergida bajo mares tropicales. La Península Ibérica formaba un mosaico de islas donde convivían reptiles primitivos, plantas con flor recién desarrolladas, insectos de gran diversidad y los primeros organismos que comenzarían a dar forma a los ecosistemas modernos. Las avispas evánidas son especialmente valiosas para los paleontólogos porque tienen un patrón de distribución muy amplio y presentan variaciones morfológicas muy marcadas. Esto significa que pueden actuar como fósiles guía, organismos cuya presencia ayuda a determinar la edad aproximada de los sedimentos.

El Soplao fue descubierto alrededor de 1908, cuando los mineros perforaron la galería La Isidra en el entorno del Prao Collao de Celis, un enclave con vistas panorámicas que abarcan desde la costa asturiana hasta los Picos de Europa. El nombre de la caverna alude al aire que se percibe al conectar una galería pobre en oxígeno con otra. Situado entre los municipios de Herrerías, Valdáliga y Rionansa, el yacimiento se formó en una antigua zona costera donde coincidían ambientes continentales y marinos. La vegetación resinosa, sometida a cambios de humedad, temperaturas tropicales e intensa actividad biológica, generó grandes cantidades de resina que quedaron atrapadas bajo sedimentos durante millones de años.

Hasta la fecha se han documentado más de 1.500 inclusiones fósiles en la resina de El Soplao, entre insectos, plantas, hongos e incluso pequeñas partes de vertebrados. De ellas, los científicos han descrito oficialmente más de 30 especies nuevas. Cada hallazgo añade una pieza al rompecabezas de cómo era la vida en la Europa del Cretácico, y cada nueva especie como Cretevania orgonomecorum confirma que este yacimiento cántabro seguirá siendo una fuente paleontológica crucial para reconstruir los ecosistemas de hace más de cien millones de años.

El Soplao sigue siendo una gran fuente de información científica con relevancia global
— Luis Martínez Abad, consejero cántabro de Cultura, Turismo y Deporte
El hallazgo amplía nuestro conocimiento sobre la evolución de las avispas evánidas y confirma la extraordinaria riqueza paleontológica del ámbar español
— Enrique Peñalver, investigador del IGME-CSIC
Contact Us FAQ