Cuando la naturaleza interrumpe el protocolo, los líderes deben elegir entre el símbolo y la posibilidad. Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia, trasladó su ceremonia de investidura del 7 de agosto de Popayán a Cali, después de que las cenizas del volcán Puracé clausuraran repetidamente el aeropuerto de la ciudad caucana. El cambio resuelve un obstáculo logístico, disuelve una polémica sobre la relación entre poder civil y militar, y mantiene el acto en el suroeste colombiano, región que De la Espriella coloca en el centro de su promesa de seguridad.