En el barrio ourensano de San Francisco, una pareja que llegó sin nada desde Sevilla en 2022 —durmiendo en la calle durante mes y medio— ha abierto una pequeña tienda de alimentación que lleva las iniciales de su hija. La historia de Sandra y Antonio no es solo la de un negocio que nace, sino la de dos personas que atravesaron el vacío y encontraron, al otro lado, un lugar propio en el mundo. Su comercio, donde conviven productos andaluces, gallegos y latinoamericanos, es también un mapa silencioso de todo lo que tuvieron que recorrer para llegar hasta aquí.
De dormir en la calle a emprendedores: Sandra y Antonio abren tienda en Ourense
Hemos peleado como los gatos, y ahora sonríe en su comercio
¿Qué los hizo dejar Sevilla si ya tenían una vida establecida allí?
No era una vida establecida. El coste de la vivienda y los locales los ahogaba. Alguien les dijo que Ourense era diferente, que había más oportunidades. Confiaron en eso.
¿Y qué encontraron cuando llegaron?
Lo opuesto a lo que esperaban. Mes y medio durmiendo en la calle. La primera noche en un parque. Después un albergue. Años sin poder trabajar.
¿Cómo sobrevivieron esos años?
La madre de Sandra. Ella fue quien los sostuvo económicamente. Sin su ayuda no habrían pagado el alquiler, no habrían abierto la tienda. Fue el sostén de todo.
¿Qué cambió para que decidieran emprender?
Caminaban por esta calle y vieron el local vacío. Se preguntaron qué necesitaba el barrio. Decidieron que necesitaba una tienda de barrio, un lugar donde los vecinos pudieran comprar lo cotidiano sin ir lejos.
¿Por qué mezclar productos de tres culturas tan diferentes?
Porque eso somos nosotros. Él es valenciano, ella colombiana, se conocieron en Sevilla. La tienda es un mapa de nuestras vidas. Cada producto cuenta una parte de quiénes somos.
¿Tienen miedo de que fracase?
Claro. Hemos aprendido a no confiar demasiado. Pero trabajamos todos los días, abrimos los domingos, servimos al vecindario. Ahora lo que importa es la familia, la niña.
The Pulse
- Una pareja llegó a Ourense con la promesa de una vida mejor y se encontró sin techo, durmiendo en un parque junto a la Cruz Roja durante mes y medio.
- Años de desempleo, una hija con discapacidad y la imposibilidad de acceder a formación los mantuvieron atrapados en un ciclo del que parecía imposible salir.
- La familia de Sandra actuó como red de seguridad económica mientras la pareja buscaba sin descanso una salida digna a su situación.
- Vieron un local vacío en su calle y decidieron que el barrio necesitaba exactamente lo que ellos podían ofrecer: una tienda que reflejara sus raíces y sirviera a sus vecinos.
- La apertura coincidió con un socavón que cortó el tráfico durante dos meses, limitando la visibilidad del negocio justo en su momento más vulnerable.
- Con la calle ya reabierta, Sandra y Antonio miran al futuro con ilusión contenida: han peleado demasiado para abandonar la cautela, pero también demasiado para perder la esperanza.
En el barrio ourensano de San Francisco, una pareja que llegó sin nada desde Sevilla en 2022 —durmiendo en la calle durante mes y medio— ha abierto una pequeña tienda de alimentación que lleva las iniciales de su hija. La historia de Sandra y Antonio no es solo la de un negocio que nace, sino la de dos personas que atravesaron el vacío y encontraron, al otro lado, un lugar propio en el mundo. Su comercio, donde conviven productos andaluces, gallegos y latinoamericanos, es también un mapa silencioso de todo lo que tuvieron que recorrer para llegar hasta aquí.
Hace poco más de un mes, Sandra y Antonio abrieron 'S&K' en la calle Pena Trevinca, en el barrio de San Francisco de Ourense. El nombre lleva las iniciales de Sandra y de su hija. Las estanterías mezclan jamón andaluz, bicas gallegas y dulce de guayaba colombiano: un pequeño mapa de sus vidas.
En el verano de 2022, dejaron Sevilla buscando oportunidades. Alguien les dijo que Ourense ofrecía más posibilidades. Lo que encontraron al llegar fue el vacío: durante mes y medio durmieron en la calle, primero en un parque, luego en un albergue. Sandra logró acceder a una ayuda para alquilar una vivienda, pero el trabajo no llegaba. Pasaron años atrapados en ese ciclo, sostenidos económicamente por la madre de Sandra cuando no llegaban a fin de mes.
En medio de la dureza, la vida también les trajo alegrías. Hace tres años nació su hija ourensana, y hace siete meses se casaron en el ayuntamiento, donde el alcalde tocó el piano durante la celebración. Pero la niña, que tiene discapacidad y ha enfrentado problemas de salud, complicó aún más la búsqueda de empleo: los cursos de formación eran incompatibles con su cuidado, y la guardería no la aceptó hasta este año.
La idea de emprender llegó caminando. Vieron el local vacío, se preguntaron qué necesitaba el barrio y decidieron que necesitaba exactamente lo que ellos podían ofrecer. Con apoyo familiar, abrieron el negocio justo cuando un socavón causado por el temporal cortaba el tráfico en la calle, lo que limitó su visibilidad durante más de dos meses.
Antonio, que ha trabajado en hostelería, panadería y plataformas petrolíferas, resume el camino con una frase que pesa: 'Hemos peleado como los gatos'. Ahora abren todos los días excepto los martes, incluidos domingos y festivos. Con la reapertura de la calle, esperan que llegue más gente. La ilusión ha vuelto, aunque la cautela permanece.
Hace poco más de un mes, Sandra y Antonio abrieron las puertas de su tienda de alimentación en la calle Pena Trevinca, en el barrio ourensano de San Francisco. El local ocupa un espacio que faltaba en la manzana: no había dónde comprar comida a los vecinos de los bloques cercanos. Pero esta pequeña tienda de barrio es mucho más que un comercio. Es el punto final de un viaje de casi mil kilómetros y el resultado de años de lucha contra la adversidad.
En el verano de 2022, Sandra Cava, colombiana, y Antonio Baena, valenciano, dejaron Sevilla buscando una vida mejor. El coste de la vivienda y los locales en la ciudad hispalense les ahogaba. Alguien les sugirió que Ourense ofrecía más oportunidades. Confiaron en esos consejos y se fueron al norte. Lo que encontraron al llegar fue el vacío. Durante mes y medio durmieron en la calle. La primera noche fue en un parque, junto a la Cruz Roja. Después pasaron tiempo en un albergue, pero las dificultades no cesaban. Sandra logró acceder a una ayuda que le permitió alquilar una casa, pero el trabajo no llegaba. Pasaron años sin poder emplearse, atrapados en un ciclo que parecía no tener salida.
La vida les trajo alegrías en medio de la dureza. Hace tres años nació su hija, una niña ourensana. Se casaron hace siete meses, en una ceremonia en el ayuntamiento donde el alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, tocó el piano durante la celebración. Pero la crianza de la niña, que tiene discapacidad y ha enfrentado problemas de salud, complicó aún más la búsqueda de empleo. Los cursos de formación eran incompatibles con cuidarla. La guardería no la aceptó hasta este año. A través de todo esto, la madre de Sandra fue su sostén económico, ayudándoles a pagar el alquiler cuando no llegaban a fin de mes.
La idea de emprender llegó como una salida. Caminando por la calle Pena Trevinca, vieron el local vacío y se preguntaron qué necesitaba el barrio. Decidieron que necesitaba una tienda de barrio donde comprar lo cotidiano. Con el apoyo económico de la familia, abrieron 'S&K', un nombre que lleva las iniciales de Sandra y de su hija. En las estanterías conviven los mundos que los definen: productos andaluces como jamón, pringá casera, manteca de lomo, aceitunas y vinos; productos gallegos como las bicas; y productos latinoamericanos como dulce de guayaba, panela y agua de coco de Colombia y Venezuela. Es un pequeño mercado que traza un mapa de sus vidas.
Antonio, que ha trabajado en hostelería, panadería y plataformas petrolíferas, resume la travesía con una frase que pesa: "Hemos peleado como los gatos". Sandra añade: "Ha sido muy difícil". Ahora trabajan todos los días excepto los martes, y abren los domingos y festivos para servir al vecindario. Abrieron justo cuando la calle sufría un socavón causado por el temporal de principios de año, lo que restringió el tráfico durante más de dos meses. Algunos vecinos ni siquiera se habían enterado de que estaban allí. Con la reapertura de la calle, esperan que llegue más gente.
Antonio dice que sus expectativas principales son para su familia, para su hija. La pareja que cruzó España buscando esperanza, que durmió en un parque, que pasó años sin trabajo, ahora sonríe en su comercio de barrio. No han abandonado la cautela, pero la ilusión ha vuelto. El horizonte se despeja lentamente.
Notable Quotes
Ha sido muy difícil. Sobre todo, mi madre nos ha ayudado económicamente, para poder abrir esta tienda y, antes, para poder pagar el alquiler, porque no llegábamos a final de mes— Sandra Cava
Hemos tocado hasta las puertas que no hay, hemos peleado como los gatos— Antonio Baena