En la mañana de un lunes de octubre en Estocolmo, la humanidad fue recordada de que los misterios más íntimos del cuerpo —cómo sentimos el calor de una llama o la suavidad de una mano— tienen respuestas escritas en el lenguaje de los genes. El Instituto Karolinska otorgó el Premio Nobel de Medicina 2021 a los científicos estadounidenses David Julius y Ardem Patapoutian por descubrir los receptores que convierten la temperatura y el tacto en señales nerviosas, iluminando mecanismos que la biología llevaba siglos sin poder explicar. Su trabajo, nacido de preguntas tan simples como el ardor de un
David Julius y Ardem Patapoutian ganan el Nobel de Medicina por descubrimientos sobre temperatura y tacto
Cómo el calor, frío y tacto se convierten en impulsos nerviosos
¿Por qué estos descubrimientos sobre sensaciones básicas ganaron sobre las vacunas ARN, que salvaron millones de vidas durante la pandemia?
El comité Nobel eligió recompensar la investigación fundamental que explica cómo funciona el cuerpo humano en un nivel muy básico. Los descubrimientos de Julius y Patapoutian abrieron puertas para entender y tratar el dolor crónico y otras enfermedades. Las vacunas ARN son extraordinarias, pero el comité tiende a esperar años antes de premiar aplicaciones recientes.
Aunque vale la pena notar que el comité no ha dicho explícitamente por qué eligió un camino sobre el otro. Sabemos que Karico y Weissman eran favoritos, pero no tenemos una declaración oficial del comité explicando la lógica de su decisión.
¿Cuán recientes eran estos descubrimientos sobre temperatura y tacto cuando los hicieron?
Julius comenzó su trabajo a finales de los años noventa, así que estamos hablando de investigación que tiene más de dos décadas. Patapoutian identificó Piezo1 también hace años. El comité parece haber esperado el tiempo suficiente para ver cómo estos descubrimientos se aplicaban en medicina.
Exacto. Eso es consistente con el patrón que describe el artículo: el comité prefiere dejar pasar tiempo antes de premiar. Con las vacunas ARN, apenas estaban siendo usadas masivamente hace un año. Estos descubrimientos tienen más historia detrás.
¿Qué significa prácticamente que ahora entendamos estos receptores?
Significa que los investigadores pueden desarrollar medicamentos que actúen sobre estos receptores específicos para tratar condiciones donde la sensación de dolor o temperatura está mal calibrada. El dolor crónico es un problema enorme sin soluciones efectivas para muchas personas.
El artículo dice que los descubrimientos "se utilizan para desarrollar tratamientos", pero no especifica qué tratamientos están ya en desarrollo o cuán avanzados están. Sabemos que los hallazgos abren posibilidades, pero no cuán cerca estamos de medicamentos reales en las farmacias.
¿Cuántas mujeres han ganado el Nobel en toda la historia?
Solo 57 de los 930 individuos premiados desde 1901 han sido mujeres, menos del 6 por ciento. Aunque la tendencia ha mejorado: casi la mitad de esas 57 mujeres ganaron en las últimas dos décadas.
Lo que significa que incluso con esa mejora reciente, las mujeres siguen siendo dramáticamente subrepresentadas. El año pasado hubo cuatro ganadoras, lo cual fue notable, pero eso no cambia el hecho de que el sistema ha sido históricamente excluyente.
El Pulso
- La sorpresa sacudió al mundo científico: los favoritos para el Nobel eran los pioneros de las vacunas ARN mensajero, cuya tecnología salvó millones de vidas durante la pandemia, pero el comité eligió otro camino.
- Julius y Patapoutian habían pasado décadas persiguiendo preguntas invisibles: por qué arde la capsaicina, cómo una célula 'siente' que la tocan, qué canal iónico traduce la presión en impulso nervioso.
- El descubrimiento de TRPV1, TRPM8 y los canales Piezo no es solo un logro académico; representa una hoja de ruta concreta para atacar el dolor crónico y las enfermedades donde la sensación está alterada.
- El comité Nobel reafirmó su tendencia histórica: premiar la investigación fundamental y paciente antes que las aplicaciones recientes, por brillantes que sean, dejando abierta la puerta para que las vacunas ARN sean reconocidas en otra categoría o en otro año.
- El premio de casi un millón de euros se repartirá entre los dos ganadores, mientras la temporada Nobel continúa su marcha hacia los galardones de literatura y paz, con ceremonias reducidas por la sombra aún presente de la pandemia.
En la mañana de un lunes de octubre en Estocolmo, la humanidad fue recordada de que los misterios más íntimos del cuerpo —cómo sentimos el calor de una llama o la suavidad de una mano— tienen respuestas escritas en el lenguaje de los genes. El Instituto Karolinska otorgó el Premio Nobel de Medicina 2021 a los científicos estadounidenses David Julius y Ardem Patapoutian por descubrir los receptores que convierten la temperatura y el tacto en señales nerviosas, iluminando mecanismos que la biología llevaba siglos sin poder explicar. Su trabajo, nacido de preguntas tan simples como el ardor de un chile, abre ahora puertas hacia tratamientos para el dolor crónico y reafirma que la ciencia fundamental sigue siendo el cimiento sobre el que se construye el futuro.
El lunes por la mañana en Estocolmo, la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska anunció que David Julius y Ardem Patapoutian eran los ganadores del Premio Nobel de Medicina 2021. El reconocimiento llegaba por haber descifrado cómo el cuerpo humano convierte el calor, el frío y el tacto en señales nerviosas, uno de los enigmas más fundamentales de la biología.
Julius, de la Universidad de California en San Francisco, comenzó su camino a finales de los noventa con una pregunta aparentemente trivial: ¿por qué la capsaicina de los chiles produce ardor? Al seguir esa pista, identificó el receptor TRPV1, que se activa ante temperaturas que el cuerpo percibe como dolorosas. Fue el primer eslabón de una cadena que explicaría cómo experimentamos las sensaciones térmicas.
Por su parte, Patapoutian, en el Scripps Research de La Jolla, se propuso resolver el misterio del tacto. Su equipo pinchó células individuales con una micropipeta y fue silenciando genes uno a uno hasta encontrar el responsable de la sensibilidad mecánica. Así nació el descubrimiento de Piezo1, un canal iónico completamente desconocido. Junto con TRPV1 y TRPM8 —el receptor del frío—, estos hallazgos forman un cuadro coherente de cómo el mundo físico se traduce en experiencia sensorial, con aplicaciones directas en el tratamiento del dolor crónico.
La decisión sorprendió a muchos: los favoritos eran Katalin Karikó y Drew Weissman, pioneros de las vacunas ARN mensajero. Voces como la de Ulrika Björkstén, de la radio pública sueca, habían advertido que ignorarlos sería un error, aunque abrieron la posibilidad de que fueran reconocidos en química. El experto David Pendlebury señaló que el comité Nobel suele esperar años antes de premiar y prefiere científicos que no se hayan enriquecido con sus descubrimientos. El comité optó, una vez más, por la ciencia fundamental y paciente sobre la aplicación reciente, por extraordinaria que fuera.
El lunes por la mañana en Estocolmo, la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska anunció que David Julius y Ardem Patapoutian habían ganado el Premio Nobel de Medicina 2021. El reconocimiento llegaba por sus descubrimientos sobre los receptores que permiten al cuerpo humano sentir temperatura y tacto, un hallazgo que explicaba uno de los misterios más fundamentales de la biología: cómo el calor, el frío y la presión mecánica se transforman en señales que viajan por nuestro sistema nervioso.
Julius, investigador de la Universidad de California en San Francisco, había comenzado su trabajo decisivo a finales de los años noventa. Su punto de partida fue una pregunta aparentemente simple: ¿por qué la capsaicina, el compuesto químico presente en los chiles y ajíes, produce esa sensación de ardor en la boca? Al perseguir esta pregunta, identificó el gen responsable de detectar la capsaicina y descubrió algo más profundo: un receptor que se activa cuando la temperatura alcanza niveles que el cuerpo percibe como dolorosos. Este receptor, llamado TRPV1, fue el primer eslabón de una cadena de descubrimientos que explicaría cómo experimentamos las sensaciones térmicas.
Mientras Julius avanzaba en la comprensión de cómo sentimos el calor y el frío, quedaba sin resolver un enigma igualmente importante: ¿cómo convertimos los estímulos mecánicos, el simple acto de tocar algo o sentir presión, en impulsos nerviosos? Ardem Patapoutian, trabajando en el Scripps Research de La Jolla en California, se propuso encontrar los receptores esquivos responsables de esta función. Su equipo desarrolló un método ingenioso: identificaron una línea celular que emitía una señal eléctrica medible cuando pinchaban células individuales con una micropipeta. Luego, silenciaron genes uno por uno hasta encontrar el culpable: cuando desactivaban un gen específico, las células se volvían insensibles a los pinchazos. Habían descubierto Piezo1, un canal iónico mecanosensible completamente desconocido hasta entonces.
Los tres descubrimientos principales—TRPV1, TRPM8 (el receptor activado por el frío) y Piezo—formaban un cuadro coherente de cómo el cuerpo traduce el mundo físico en experiencia sensorial. Los organizadores del premio destacaron que estos hallazgos no eran meramente académicos: abrían caminos concretos para desarrollar tratamientos contra el dolor crónico y otras enfermedades donde la sensación de temperatura o tacto estaba alterada.
La decisión del comité sorprendió a muchos observadores. Los favoritos para el premio de medicina de 2021 eran Katalin Karico y Drew Weissman, dos científicos de la Universidad de Pensilvania que habían sido pioneros en el desarrollo de las vacunas de ARN mensajero, tecnología que se había vuelto crítica durante la pandemia de COVID-19. Ulrika Björkstén, jefa del servicio de ciencias de la radio pública sueca, había declarado antes del anuncio que sería un error del comité Nobel no reconocer el trabajo en vacunas ARN, aunque sugirió que podrían ser galardonados en química si no lo eran en medicina. David Pendlebury, de la organización Clarivate que mantiene una lista anual de potenciales ganadores, había expresado dudas sobre si este sería el año para las vacunas, señalando que el comité Nobel tiende a esperar años o incluso décadas antes de otorgar premios, y frecuentemente prefiere reconocer a científicos que no han hecho fortuna con sus descubrimientos.
El comité había optado por recompensar la investigación fundamental sobre los mecanismos básicos de la sensación antes que una aplicación reciente, aunque extraordinariamente exitosa, de una tecnología anterior. El premio de 10 millones de coronas suecas (aproximadamente 980.000 euros) se dividiría entre los dos ganadores. La temporada de premios Nobel continuaría el martes con física, el miércoles con química, y luego llegarían los galardones más esperados: literatura el jueves y paz el viernes. La ceremonia de entrega, programada para el 10 de diciembre, tendría un formato reducido debido a la pandemia, con los premios entregados en los países de origen o residencia de los galardonados en lugar de en la tradicional ceremonia de Estocolmo.
Citas Notables
Los descubrimientos han explicado cómo el calor, el frío y el tacto pueden iniciar señales en nuestro sistema nervioso. Los canales iónicos identificados son importantes para muchos procesos fisiológicos y enfermedades.— Asamblea Nobel del Instituto Karolinska
Sería un error del comité Nobel no darle el premio de este año a la vacuna ARN mensajero, incluso si es un poco arriesgado.— Ulrika Björkstén, jefa del servicio de ciencias de la radio pública sueca