En el otoño de 2022, la ciudad de Nueva York llegó a un umbral que pocas metrópolis han tenido que cruzar: más de 61.000 personas viviendo en refugios, y miles más llegando cada semana sin aviso ni coordinación. El alcalde Eric Adams firmó una declaración de emergencia no como gesto político, sino como reconocimiento de que la capacidad humana de una ciudad tiene límites, y que esos límites estaban siendo alcanzados. Detrás de los números había familias con bebés, niños en escuelas nuevas, y una pregunta sin respuesta clara sobre quién, en última instancia, es responsable de quienes buscan ref
Nueva York declara emergencia por crisis migratoria con 61.000 personas en refugios
Están llegando más personas de las que podemos acomodar de inmediato
¿Por qué Adams declara emergencia precisamente ahora? ¿Qué cambió?
Los números. Sesenta y uno mil personas en refugios es el máximo histórico. Pero lo que lo precipitó fue que Texas comenzó a transportar inmigrantes en autobús de forma sistemática desde abril. Diecisiete mil en seis meses. Sin aviso previo.
Espera. ¿Diecisiete mil de los sesenta y uno mil? ¿O es que sesenta y uno mil es el total incluyendo personas sin hogar que ya estaban ahí?
Buena pregunta. El alcalde dice que los sesenta y uno mil incluyen "miles que están sin hogar y miles de solicitantes de asilo". No da un desglose exacto.
¿Y el costo de mil millones de dólares? ¿Es solo para este año o es una proyección?
Es para el año fiscal actual. Pero si la población sigue creciendo al ritmo actual, podría llegar a cien mil personas en refugios el próximo año.
Eso es una proyección condicional. Depende de que siga llegando gente al mismo ritmo. ¿Hay alguna indicación de que el ritmo vaya a cambiar?
No. De hecho, Adams dice que cada día llegan más. Pero tienes razón en señalar que es una proyección.
¿Qué hace exactamente la declaración de emergencia? ¿Desbloquea dinero?
Ordena a las agencias que coordinen esfuerzos y construyan centros de respuesta. Pero Adams está pidiendo ayuda federal y estatal. Dice que ha recibido "algo" de lo que pidió, pero necesita más.
Entonces la declaración es más bien un instrumento administrativo que una solución financiera.
Exacto. Es un reconocimiento oficial de que esto es una crisis, y un mecanismo para que la ciudad responda. Pero el dinero real tiene que venir de otros lados.
¿Y la idea de que los neoyorquinos reciban a inmigrantes en sus casas? ¿Eso es realista?
Adams dice que los neoyorquinos quieren ayudar. Pero es una medida que apenas está siendo explorada. No sabemos cuántas personas se ofrecerían como voluntarias.
Il Polso
- Más de 17.000 solicitantes de asilo llegaron en autobús desde Texas desde abril, muchos dejados en las calles sin coordinación ni atención inmediata.
- El sistema de refugios opera casi al límite de su capacidad, con 42 hoteles reconvertidos y un nuevo centro en Randall's Island que podría llenarse en días.
- Nueva York proyecta gastar al menos mil millones de dólares este año fiscal, y advierte que la población en refugios podría superar las 100.000 personas antes del próximo invierno.
- La declaración de emergencia obliga a todas las agencias municipales a coordinar esfuerzos, pero Adams reconoce que la ciudad no puede resolver esto sola y exige ayuda federal urgente.
- La ciudad explora un programa voluntario para que residentes reciban a solicitantes de asilo en sus hogares, buscando movilizar la solidaridad ciudadana ante la escasez de infraestructura.
En el otoño de 2022, la ciudad de Nueva York llegó a un umbral que pocas metrópolis han tenido que cruzar: más de 61.000 personas viviendo en refugios, y miles más llegando cada semana sin aviso ni coordinación. El alcalde Eric Adams firmó una declaración de emergencia no como gesto político, sino como reconocimiento de que la capacidad humana de una ciudad tiene límites, y que esos límites estaban siendo alcanzados. Detrás de los números había familias con bebés, niños en escuelas nuevas, y una pregunta sin respuesta clara sobre quién, en última instancia, es responsable de quienes buscan refugio.
El 7 de octubre de 2022, el alcalde Eric Adams firmó una declaración de estado de emergencia en Nueva York. No era un gesto simbólico: era la admisión pública de que la ciudad había llegado a un punto de quiebre. Más de 61.000 personas vivían en su sistema de refugios, y cada día llegaban más.
Desde abril, más de 17.000 solicitantes de asilo habían sido transportados en autobús desde la frontera sur de Texas. El programa, impulsado por el gobernador republicano Greg Abbott con un gasto de 18 millones de dólares, también enviaba inmigrantes a Washington y Chicago. Los autobuses llegaban sin aviso previo, dejando a familias con bebés y niños pequeños sin atención ni plan. Adams lo describió sin rodeos: la ciudad recibía más personas de las que podía acomodar de inmediato.
El costo era contundente. Cuarenta y dos hoteles habían sido convertidos en refugios de emergencia. Más de 5.500 niños migrantes se habían matriculado en escuelas de la ciudad. Un nuevo centro de emergencia en Randall's Island estaba en preparación, pero se estimaba que se llenaría en cuestión de días. Si el ritmo continuaba, la población en refugios superaría las 100.000 personas antes del próximo año, con el invierno ya en el horizonte.
La declaración ordenaba a todas las agencias municipales coordinar esfuerzos y construir centros de respuesta humanitaria, con una vigencia inicial de treinta días. Pero Adams era explícito sobre lo que realmente se necesitaba: permisos de trabajo acelerados, una estrategia nacional de desaceleración y un plan de reasentamiento coordinado con el gobierno federal y estatal. La ciudad también exploraba un programa para que residentes voluntarios recibieran a solicitantes de asilo en sus hogares.
Lo que la emergencia dejaba en claro era que Nueva York no podía cargar sola con el peso de una crisis que tenía raíces en la inestabilidad regional y en las tensiones políticas internas de Estados Unidos. Miles de personas habían sido puestas en autobuses y dejadas en la ciudad sin un plan. Y cada día, llegaban más.
El viernes 7 de octubre de 2022, el alcalde de Nueva York Eric Adams firmó una declaración de estado de emergencia. No era una medida simbólica. Era una admisión de que la ciudad había llegado a un punto de quiebre: más de 61.000 personas vivían en su sistema de refugios, y cada día llegaban más.
La crisis tenía números concretos. Desde abril, más de 17.000 solicitantes de asilo habían sido transportados en autobús desde la frontera sur de Texas directamente a Nueva York. El gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, había lanzado el programa meses antes, gastando más de 18 millones de dólares para enviar inmigrantes también a Washington y Chicago. Los autobuses llegaban sin coordinación previa, sin aviso a la ciudad, dejando a familias con bebés y niños pequeños en las calles. Adams describió la situación con una claridad que no dejaba espacio para ambigüedad: "Están llegando a la ciudad de Nueva York más personas de las que podemos acomodar de inmediato".
El costo era brutal. Nueva York anticipaba gastar al menos mil millones de dólares en el año fiscal para responder a la afluencia. El sistema de refugios operaba casi al cien por ciento de su capacidad. Cuarenta y dos hoteles habían sido convertidos en refugios de emergencia. Cinco mil quinientos niños migrantes se habían matriculado en las escuelas de la ciudad. Un centro de emergencia estaba siendo preparado en Randall's Island, pero Adams advirtió que se llenaría en días.
Lo que hacía la situación particularmente urgente era la trayectoria. Si los solicitantes de asilo continuaban llegando al ritmo actual, la población total en refugios superaría las 100.000 personas en el próximo año. El invierno se acercaba. Adams no estaba siendo dramático cuando dijo que la ciudad estaba "al borde del precipicio".
La declaración de emergencia ordenaría a todas las agencias relevantes de la ciudad que coordinaran esfuerzos y construyeran centros de respuesta humanitaria. La medida tendría una vigencia inicial de treinta días, aunque podría extenderse. Pero Adams era claro sobre lo que realmente necesitaba: ayuda federal y estatal. Pidió permisos de trabajo acelerados, una estrategia nacional que desacelerara la salida de solicitantes de asilo desde otras ciudades, y un plan de reasentamiento coordinado. "Hemos recibido algo de la ayuda que hemos pedido, pero necesitamos más", dijo.
Adams también intentaba movilizar a los neoyorquinos. La ciudad estaba explorando un programa para que residentes voluntarios recibieran a solicitantes de asilo y personas sin hogar en sus propios hogares. "Los neoyorquinos quieren ayudar, y haremos que sea sencillo y fácil para ellos hacerlo", afirmó.
Lo que quedaba claro en la declaración era que esto no era un problema que Nueva York pudiera resolver sola. Adams lo enmarcó como una crisis que había comenzado con la violencia e inestabilidad en América del Sur, pero que se había acelerado por dinámicas políticas estadounidenses. Miles de personas habían sido puestas en autobuses y dejadas en la ciudad sin coordinación, sin atención, sin un plan. Y cada día llegaban más.
Citazioni salienti
Cuando los solicitantes de asilo que vienen en los autobuses de hoy reciban refugio, superaremos la mayor cantidad de personas en el sistema de refugios de nuestra ciudad desde que se tienen registros— Alcalde Eric Adams
Esta es una crisis humanitaria que comenzó con la violencia e inestabilidad en América del Sur y que se ha acelerado por la dinámica política estadounidense— Alcalde Eric Adams