A cien años del nacimiento de Fidel Castro, la misión diplomática cubana en Guatemala se congregó no para clausurar un capítulo de la historia, sino para argumentar que ese capítulo sigue escribiéndose. Médicos, académicos y diplomáticos sostuvieron que el legado del líder revolucionario no habita en monumentos, sino en aulas, laboratorios y consultorios donde su visión de soberanía a través del conocimiento continúa operando. El acto planteó una pregunta que trasciende la conmemoración: ¿cuándo termina realmente la obra de un hombre cuando las instituciones que construyó siguen en pie?