En medio de décadas de restricciones económicas externas, Cuba ha construido desde adentro una arquitectura diagnóstica completa para la hepatitis B y C. El Centro de InmunoEnsayo, institución estatal, opera hoy con plataformas propias —SUMA y UMELISA— capaces de cubrir desde el primer tamizaje hasta la certificación de inmunidad, con precisión comparable a los estándares internacionales. Este logro no es solo técnico: es la afirmación de que la soberanía en salud pública puede sostenerse incluso cuando el acceso a proveedores globales está bloqueado.