En el verano de 2026, Cuba enfrenta la peor crisis eléctrica de su historia: un sistema de generación al borde del colapso que deja a más de la mitad del país sin luz durante semanas enteras. Ante la imposibilidad de resolver la causa raíz —la incapacidad estructural de producir energía suficiente—, el régimen ha recurrido a la inteligencia artificial para repartir la escasez con mayor equidad y a paneles solares chinos como señal de modernidad. Es una respuesta que organiza la penuria sin eliminarla, mientras millones de cubanos esperan en la oscuridad que ningún algoritmo puede disipar.
Cuba apuesta a la IA para distribuir apagones mientras colapsa su sistema eléctrico
Millones de cubanos sufren cortes de electricidad diarios que afectan servicios de salud, educación y vida cotidiana, generando descontento popular y protestas crecientes.